Brote de ébola en Congo supera las 4,000 muertes y queman centro de tratamiento

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El brote de ébola que azota la República Democrática del Congo (RDC) ha superado la cifra de 4,000 muertes, convirtiéndose en el más letal registrado en el país y el segundo más grave a nivel mundial, solo por detrás de la epidemia en África Occidental entre 2014 y 2016 que cobró 11,000 vidas. Según el Ministerio de Salud congoleño, hasta el jueves se habían registrado 8,300 casos y 4,018 decesos desde que se declaró el brote el 15 de mayo en el este del país.

La situación se agrava por la inseguridad y la falta de recursos. Esta semana, un centro de tránsito para pacientes infectados en un campamento de desplazados en Kigonze, en las afueras de Bunia, fue incendiado por soldados que buscaban armas, obligando a huir a 19,000 personas. Además, un trabajador de Médicos Sin Fronteras (MSF) resultó infectado y fue trasladado a Países Bajos para recibir atención en una unidad de aislamiento de alto nivel en el Centro Médico de la Universidad de Leiden.

Protestas por salarios impagos

Mientras la epidemia avanza, trabajadores de la salud en Ituri, epicentro del brote, se manifestaron para exigir el pago de salarios atrasados. Algunos no han recibido su pago desde agosto y septiembre, según Biongi Beiza, uno de los manifestantes en Bunia. “No hay explicación de la administración”, declaró. Las autoridades congoleñas no se han pronunciado al respecto. Estas huelgas, que ya se han repetido varias veces desde el inicio del brote, dificultan aún más los esfuerzos por contener la enfermedad.

Laboratorios celulares agilizan diagnósticos

Para hacer frente a la crisis, se han desplegado laboratorios celulares que permiten obtener resultados de pruebas en seis horas, en lugar de las 72 horas habituales. Esto facilita la detección temprana y la respuesta rápida en zonas de difícil acceso. “Si hoy tenemos una emergencia en Katwa, podemos arrancar el vehículo y mover el laboratorio hasta allá”, explicó Michel Ngimba, del Instituto Nacional de Investigación Biomédica en Butembo.

A pesar de estos avances, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que el brote actual va camino de superar al de África Occidental, el más mortífero de la historia. La propagación se ha acelerado en algunas áreas y desacelerado en otras; los casos confirmados semanales bajaron de 850 en julio a un promedio de 490 en septiembre, pero la inseguridad y la resistencia comunitaria dificultan el control.

Desconfianza y violencia comunitaria

La desconfianza hacia el gobierno y las medidas sanitarias persiste. Un político congoleño fue golpeado hasta la muerte esta semana en uno de los nuevos focos, tras defender las acciones gubernamentales contra el ébola. Las autoridades han intentado un enfoque centrado en las aldeas, trabajando con líderes locales para educar sobre el virus, pero muchos residentes consideran que el ébola es un engaño. La corrupción crónica y el manejo de brotes anteriores alimentan el escepticismo.

La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de este brote, que ya ha cobrado la vida de al menos 50 trabajadores de la salud. La OMS y otras organizaciones instan a redoblar esfuerzos para frenar la propagación y garantizar el acceso a la atención médica en una región devastada por conflictos armados y pobreza.

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