Calzado adecuado para personas con Diabetes: 7 opciones que protegen tus pies

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Para las personas que viven con diabetes en México, el cuidado de los pies no es un tema menor. La neuropatía diabética, una complicación común tanto en diabetes tipo 1 como tipo 2, puede reducir la sensibilidad en los pies, haciendo que pequeñas lesiones pasen desapercibidas y se conviertan en problemas graves como úlceras o infecciones. Por ello, la elección del calzado adecuado se convierte en una medida preventiva esencial dentro del plan de control integral de la diabetes.

¿Por qué el calzado es crucial en el manejo de la diabetes?

El control glucémico, apoyado por medicamentos como la Metformina, la Insulina o fármacos más recientes como Ozempic (semaglutida) o Januvia (sitagliptina), es la piedra angular del tratamiento. Sin embargo, el cuidado diario complementario es igual de importante. Un calzado inadecuado puede generar puntos de presión, rozaduras o ampollas que, en un pie con sensibilidad reducida, pueden evolucionar hacia complicaciones severas que incluso requieran hospitalización.

Características que debe tener un calzado ideal para diabetes

No se trata solo de comodidad; se trata de protección y prevención. Un buen calzado para una persona con diabetes debe cumplir con varios criterios de diseño y materiales.

1. Amplitud y espacio suficiente

Debe haber espacio para que los dedos no se aprieten. La parte delantera (la puntera) debe ser ancha y alta para evitar la fricción. Esto es vital para quienes puedan tener deformidades como el “pie de Charcot” o juanetes.

2. Materiales suaves y sin costuras internas

El interior del calzado debe estar libre de costuras rugosas o etiquetas que puedan rozar la piel. Se prefieren materiales suaves como el cuero genuino o telas técnicas que permitan la transpiración.

3. Suela protectora y antideslizante

La suela debe ser lo suficientemente gruesa para proteger la planta del pie de objetos punzantes (una capacidad que puede perderse con la neuropatía) y debe tener un buen agarre para prevenir caídas.

4. Ajuste seguro pero no constrictivo

Los sistemas de ajuste, como cordones o velcro, deben permitir un ajuste personalizado que sujete el pie sin oprimirlo, evitando restricciones en la circulación sanguínea.

7 tipos de calzado recomendados para el cuidado diario

A continuación, presentamos categorías de calzado que, por sus características, son aliados en el cuidado preventivo. Recuerda que, antes de cualquier compra, es fundamental la valoración por un podólogo o educador en diabetes.

  • Zapatos terapéuticos o ortopédicos: Diseñados específicamente para condiciones médicas. Suelen tener un interior extra profundo, materiales suaves y soportes anatómicos. Son una excelente opción prescrita por especialistas.
  • Calzado deportivo con buen soporte: Marcas que priorizan la amortiguación y la estabilidad, como algunos modelos de Hoka o Brooks, pueden ser adecuados para caminatas diarias. El modelo Hoka Mafate 5, por ejemplo, es reconocido por su amplia base de sustentación y amortiguación, características que pueden beneficiar a algunos pacientes, aunque siempre debe evaluarse la adaptación individual.
  • Zapatos de vestir con diseño amplio: Existen líneas de calzado formal que incorporan características de confort y amplitud sin sacrificar la estética.
  • Sandalias con respaldo y sujeción: Evita las chanclas. Opta por sandalias con una correa trasera en el talón y correas ajustables en el empeine para un andar seguro.
  • Zapatos para interior con suela: No camines descalzo ni solo con calcetines en casa. Usa pantuflas o zapatos cerrados y suaves para interior que protejan tus pies de pequeños golpes o temperaturas del suelo.
  • Botas de trabajo cómodas: Para quienes realizan labores que lo requieran, existen botas de seguridad con punta de acero que integran plantillas acolchadas y materiales interiores suaves.
  • Calzado con cierre de velcro: Ideal para quienes tienen dificultad para atar cordones debido a complicaciones en la vista o la movilidad, permitiendo un ajuste fácil y preciso.

Integrando el cuidado de los pies en tu rutina de bienestar

El calzado es solo una parte. Este cuidado debe integrarse con otras prácticas fundamentales para el control de la diabetes:

  • Inspección diaria: Revisa tus pies todos los días en busca de cortes, enrojecimiento, ampollas o cambios. Usa un espejo si es necesario para ver la planta.
  • Lavado y secado meticuloso: Lávalos con agua tibia y jabón suave, y sécalos minuciosamente, especialmente entre los dedos.
  • Hidratación controlada: Aplica crema hidratante en los talones y dorsos para evitar grietas, pero evita ponerla entre los dedos para no crear un ambiente húmedo propicio para hongos.
  • Control glucémico constante: Mantener niveles estables de glucosa en sangre es la mejor estrategia para prevenir o retrasar la neuropatía. Sigue tu plan de alimentación, actividad física y toma tus medicamentos como Metformina, Glibenclamida o los indicados por tu médico.
  • Exámenes regulares: Incluye una revisión de pies en cada consulta con tu endocrinólogo o médico tratante.

Conclusión: Un paso decisivo en tu autocuidado

Invertir en un calzado adecuado es invertir en tu salud y autonomía. En México, donde la diabetes es un importante tema de salud pública, empoderarse con conocimiento y herramientas prácticas como esta es clave para una vida plena. Recuerda que la prevención de complicaciones comienza con decisiones cotidianas informadas. Consulta siempre a tu equipo de salud para recibir recomendaciones personalizadas que se ajusten a tu condición específica de diabetes tipo 1 o tipo 2.

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