El síndrome de ovario poliquístico cambia de nombre: ahora es PMOS

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El síndrome de ovario poliquístico (SOP), conocido globalmente como PCOS, ha sido renombrado oficialmente como síndrome polimetabólico endocrino (PMOS). Este cambio, respaldado por un consenso internacional publicado en The Lancet, busca reflejar con mayor precisión la naturaleza de la condición, que va más allá de los ovarios y afecta los sistemas endocrino y metabólico.

¿Por qué el cambio de nombre?

El término PCOS implicaba la presencia de quistes ováricos anormales, pero muchas personas con la condición no los presentan. “El nombre era fundamentalmente incorrecto”, señala la Dra. Helena Teede, endocrinóloga y directora del Centro de Investigación en Implementación de Salud de la Universidad de Monash, Australia. “No reflejaba la naturaleza diversa de la condición”.

La Dra. Lora Shahine, obstetra y endocrinóloga reproductiva de Pacific Northwest Fertility, califica este cambio como “uno de los cambios más significativos que he visto en endocrinología reproductiva en mi carrera”.

Implicaciones para el diagnóstico y tratamiento en México

En México, el PMOS afecta a un número significativo de mujeres, muchas de las cuales permanecen sin diagnosticar. Según el estudio de The Lancet, hasta el 70% de las personas con PMOS no han sido diagnosticadas. El nombre anterior contribuía a este problema al enfocar la atención en los síntomas ováricos, descuidando los metabólicos y endocrinos.

La Dra. Rekha Kumar, endocrinóloga del Hospital NewYork-Presbyterian, explica: “El nombre PCOS siempre fue engañoso. Apuntaba a los ovarios como la fuente del problema, pero para mis pacientes, esta condición es mucho más que eso. Sabemos desde hace años que afecta hormonas, metabolismo, energía, peso y salud mental”.

Mayor riesgo de diabetes tipo 2

Entre el 70% y 80% de las personas con PMOS presentan resistencia a la insulina, lo que aumenta significativamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. De hecho, la Organización Mundial de la Salud reporta que las mujeres con PMOS tienen un riesgo cuatro veces mayor de diabetes tipo 2. Además, enfrentan desafíos cardiovasculares como hipertensión, dislipidemia y apnea del sueño.

En México, donde la diabetes tipo 2 es una de las principales causas de morbilidad, este cambio de nombre podría impulsar un diagnóstico más temprano y un manejo integral. Los médicos de atención primaria, endocrinólogos y cardiólogos deben considerar el PMOS como un factor de riesgo metabólico, no solo reproductivo.

Un enfoque más integral

El nuevo nombre promueve un abordaje multidisciplinario. La Dra. Shahine señala: “Para los clínicos, el nuevo nombre es una señal. Indica que esta es una condición endocrina y metabólica, no solo ginecológica. Esto debe cambiar los patrones de detección, referencia y asesoramiento”.

Por ejemplo, una adolescente de 16 años con acné y periodos irregulares debe recibir una evaluación metabólica, no solo una receta de anticonceptivos. Asimismo, una mujer de 55 años en perimenopausia debe continuar monitoreando su salud cardiovascular y metabólica, ya que el riesgo elevado no desaparece con la ovulación.

Tratamientos disponibles en México

En México, los médicos cuentan con opciones como metformina para mejorar la sensibilidad a la insulina, y fármacos más recientes como los agonistas del GLP-1 (por ejemplo, liraglutida o semaglutida, conocidos comercialmente como Saxenda u Ozempic) que han mostrado resultados prometedores en el control del peso y la resistencia a la insulina. El cambio de nombre podría facilitar el acceso a estos tratamientos al reconocer la naturaleza metabólica de la condición.

Impacto en la salud mental y la validación del paciente

El PMOS no solo afecta el cuerpo, sino también la salud mental. La Dra. Navya Mysore, médica de atención primaria y miembro del consejo asesor de Women’s Health, destaca que muchas mujeres han sido ignoradas durante años. “Me dijeron que solo perdiera peso o que me esforzara más, sin que nadie conectara los puntos con lo que realmente estaba sucediendo a nivel hormonal y metabólico”.

El nuevo nombre valida la experiencia del paciente: “No se trata de fuerza de voluntad, nunca lo fue”, afirma la Dra. Kumar. “Esta condición tiene raíces biológicas y hormonales reales”.

Pasos siguientes

Aunque el cambio de nombre es un avance significativo, la Dra. Teede reconoce que se necesita más: “Una vez renombrado, este síndrome puede ser reclasificado, la financiación de la investigación puede ampliarse, se pueden desarrollar nuevos medicamentos y los modelos de atención pueden abordar más que la infertilidad”.

Para que el cambio sea efectivo en México, debe reflejarse en guías clínicas, sistemas de registros de salud y políticas de aseguramiento. Además, se requiere un cambio cultural en la forma en que la medicina aborda el peso y la salud metabólica de las mujeres, con empatía y comprensión real de la fisiología.

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