Científicos de la Universidad de Illinois Chicago han convertido una fuente poco probable en una nueva arma potencial contra el cáncer: las bacterias que viven naturalmente dentro de los tumores. Desarrollaron un péptido llamado aurB, inspirado en una proteína bacteriana, que se infiltra en las células cancerosas y corta efectivamente su suministro de energía al atacar las mitocondrias, las centrales eléctricas de las células.
Este descubrimiento es especialmente relevante para las personas con diabetes tipo 1 y tipo 2, ya que tienen un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer. La investigación abre la puerta a nuevas terapias que podrían complementar los tratamientos existentes, como metformina, Januvia u Ozempic, que ya se usan en México para controlar la diabetes.
¿Cómo funciona el péptido aurB?
El péptido aurB se dirige a las mitocondrias de las células cancerosas, bloqueando su capacidad de producir energía. Sin energía, las células cancerosas mueren. Este mecanismo es similar a cómo algunos medicamentos para la diabetes, como la metformina, también afectan las mitocondrias de las células hepáticas para reducir la producción de glucosa.
Implicaciones para pacientes con diabetes
Para los pacientes con diabetes en México, este avance es prometedor porque ofrece una posible estrategia para prevenir o tratar el cáncer sin interferir significativamente con los tratamientos antidiabéticos actuales. Los investigadores creen que aurB podría usarse en combinación con medicamentos como Januvia o insulina, mejorando los resultados oncológicos sin afectar el control glucémico.
¿Qué significa esto para la prevención del cáncer en diabetes?
La conexión entre diabetes y cáncer es bien conocida: la hiperinsulinemia y la inflamación crónica pueden promover el crecimiento tumoral. El péptido aurB podría ser una herramienta adicional para reducir ese riesgo. Aunque aún se encuentra en fases tempranas de investigación, los resultados en modelos animales han sido alentadores.
Próximos pasos en la investigación
Los científicos planean realizar ensayos clínicos para evaluar la seguridad y eficacia de aurB en humanos. Si tiene éxito, podría convertirse en un tratamiento complementario para pacientes con cáncer y diabetes, mejorando su calidad de vida y pronóstico.
