La reconocida periodista y autora Maria Shriver, fundadora del Movimiento de Alzheimer de las Mujeres en la Clínica Cleveland, ha lanzado una campaña para crear conciencia sobre la salud cerebral. Su mensaje es claro: nunca es demasiado temprano para preocuparse por el Alzheimer, especialmente si se vive con diabetes tipo 1 o tipo 2, condiciones que aumentan el riesgo de deterioro cognitivo.
Shriver, cuyo padre fue diagnosticado con Alzheimer en 2003, se ha dedicado a informar sobre las estrategias proactivas que pueden ayudar a mantener un cerebro sano. En colaboración con la campaña “Brain Health Matters” de Eli Lilly, busca que las personas comprendan que la detección temprana y la intervención oportuna marcan una gran diferencia.
La conexión entre diabetes y Alzheimer
Diversos estudios han demostrado que las personas con diabetes tipo 2 tienen un mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo y demencia, incluido el Alzheimer. La resistencia a la insulina, característica de la diabetes tipo 2, puede afectar la capacidad del cerebro para utilizar la glucosa, lo que contribuye al daño neuronal. Además, la inflamación crónica y los problemas vasculares asociados con la diabetes pueden dañar los vasos sanguíneos del cerebro.
Por ello, mantener un control adecuado de la glucosa, la presión arterial y los niveles de colesterol es fundamental no solo para la salud metabólica, sino también para la salud cerebral a largo plazo.
Factores genéticos que influyen en el riesgo de Alzheimer
La genética juega un papel complejo en el Alzheimer. Según la doctora Heather Snyder, vicepresidenta sénior de Operaciones Médicas y Científicas de la Asociación de Alzheimer, tener un familiar de primer grado con la enfermedad, como un padre o hermano, puede aumentar el riesgo, pero no garantiza que se desarrolle.
Se han identificado más de 100 variantes genéticas vinculadas a un mayor riesgo de Alzheimer de inicio tardío (después de los 65 años). El gen más estudiado es el ApoE4. Heredar una copia de este gen aumenta el riesgo; dos copias lo elevan aún más. Sin embargo, tener estas variantes no determina el resultado.
Existe otra mutación genética, la autosómica dominante, que representa menos del 1% de los casos y que sí conlleva una alta probabilidad de desarrollar la enfermedad, a menudo a una edad más temprana.
Si te preocupa tu riesgo genético, tu médico puede derivarte a un consejero genético que te guiará en el proceso de pruebas y en la interpretación de los resultados.
¿Se puede reducir el riesgo de Alzheimer?
Aunque los factores genéticos no se pueden modificar, hasta el 45% del riesgo de demencia podría prevenirse o retrasarse con cambios en el estilo de vida. Las condiciones como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes están vinculadas a un mayor riesgo de deterioro cognitivo, pero no todos los que las padecen desarrollan Alzheimer.
La evidencia científica respalda que dormir bien, controlar los niveles de glucosa, presión arterial y colesterol, y llevar una dieta equilibrada son beneficiosos para el cerebro. El estudio LatAm-FINGERS, realizado en varios países de América Latina, demostró que las intervenciones en el estilo de vida mejoraron la memoria y la función cognitiva en adultos mayores en riesgo de demencia. Estas intervenciones incluyeron:
- Actividad física regular
- Alimentación saludable
- Entrenamiento cognitivo
- Participación social
Shriver comparte su propia rutina: medita cada mañana, reza, hace ejercicio temprano y disfruta del café. Además, desafía su cerebro aprendiendo cosas nuevas y jugando Mahjong, lo que también fomenta la interacción social.
La importancia de la detección temprana
Shriver enfatiza que el Alzheimer es una enfermedad de la mediana edad; el daño cerebral comienza más de 20 años antes de los síntomas. Por lo tanto, si tienes 30, 40, 50 o 60 años, es crucial enfocarse en la salud cerebral ahora.
En los últimos años, la FDA ha aprobado cuatro pruebas de sangre para mejorar el diagnóstico de Alzheimer y tres nuevos tratamientos. Además, los ensayos clínicos aumentan cada año. “Es increíblemente emocionante ver el panorama actual”, dice Snyder.
Recomendaciones para personas con diabetes
Si vives con diabetes, estas son algunas acciones clave para proteger tu cerebro:
- Mantén un control estricto de tu glucosa en sangre. La hemoglobina glucosilada (HbA1c) debe estar dentro del rango objetivo que te indique tu médico.
- Controla tu presión arterial y colesterol. La hipertensión y las dislipidemias dañan los vasos sanguíneos cerebrales.
- Sigue una dieta rica en antioxidantes, como la dieta mediterránea, que ha mostrado beneficios para la cognición.
- Realiza actividad física al menos 150 minutos por semana. El ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina y la circulación cerebral.
- Duerme de 7 a 8 horas diarias. El sueño de calidad es esencial para la limpieza de toxinas cerebrales.
- Estimula tu mente con lectura, juegos de estrategia o aprendizaje de nuevas habilidades.
- Mantén una vida social activa. La soledad se asocia con mayor riesgo de demencia.
- Si tomas medicamentos como metformina, Januvia o Ozempic, sigue las indicaciones de tu médico y no los suspendas sin consultarlo.
La diabetes no solo afecta el azúcar en sangre; también impacta la salud cerebral. Adoptar un estilo de vida saludable y adherirse al tratamiento puede reducir significativamente el riesgo de deterioro cognitivo. Como dice Shriver, “la salud de tu cerebro importa, y hay cosas que puedes hacer”.
