De silla de ruedas a atleta élite: cómo el ejercicio transformó su salud

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A los 36 años, muchas personas comienzan a notar los efectos del sedentarismo en su salud. Para quienes viven con diabetes tipo 2, el riesgo de complicaciones como enfermedades cardiovasculares, neuropatía y problemas de movilidad es aún mayor. Sin embargo, la historia de esta atleta adaptativa demuestra que nunca es tarde para transformar el cuerpo y la mente.

El inicio de una transformación

Nacida con espina bífida, una condición que afecta el desarrollo de la columna vertebral y la médula espinal, pasó la mayor parte de su vida en silla de ruedas. A pesar de ello, nunca permitió que su discapacidad definiera sus límites. Durante su infancia, la natación competitiva fue su refugio, pero al llegar a los 20 años, la vida laboral y las responsabilidades la alejaron del ejercicio.

Más de 15 años de inactividad provocaron aumento de peso y el desarrollo de varias condiciones crónicas, entre ellas diabetes tipo 2. La falta de control glucémico y la resistencia a la insulina se sumaron a problemas de salud que afectaban su calidad de vida. “Me sentía perdida, sin confianza y incómoda en mi propia piel”, recuerda.

El punto de inflexión: ejercicio para controlar la diabetes

Decidida a mejorar su salud, se unió a un gimnasio local y comenzó con clases de entrenamiento de fuerza estilo bootcamp. La guía de un entrenador personal fue clave para adaptar los ejercicios a su condición. “Necesitaba mejorar mi fuerza funcional para realizar actividades cotidianas con menos fatiga”, explica.

El ejercicio regular es fundamental para el control de la diabetes tipo 2. La actividad física aumenta la sensibilidad a la insulina, ayuda a mantener un peso saludable y reduce el riesgo de complicaciones. En su caso, la combinación de entrenamiento de fuerza y cardio fue la clave.

El salto al CrossFit

Un año después, un entrenador la animó a probar CrossFit. “Me encantó porque combinaba cardio y fuerza, y priorizaba movimientos funcionales y progreso personal”, comenta. La comunidad fue un factor determinante: “Me trataban como a cualquier atleta, sin importar mi silla de ruedas”.

Con entrenamientos tres veces por semana y CrossFit los demás días, logró perder 40 kilogramos (aproximadamente 88 libras) en un año y medio. Pero los beneficios fueron más allá: su fuerza aumentó hasta poder hacer press de banca con barra y dominadas en anillas. Su confianza se disparó.

Competencias adaptativas: CrossFit Games y HYROX

Hace dos años, comenzó a competir en HYROX, una carrera que combina 8 kilómetros de carrera con estaciones de trabajo funcional. Desde su silla de ruedas, realiza ejercicios como ski erg, wall balls y sled pulls. “Me tomaba 45 minutos correr un kilómetro al principio; ahora hago 9 kilómetros en una hora”, señala orgullosa.

En 2025, clasificó para los Juegos Adaptativos de CrossFit en Estados Unidos, donde obtuvo el sexto lugar mundial. “Mi objetivo es reescribir la narrativa, no solo para mí, sino para personas de todas las capacidades”, afirma.

Lecciones para pacientes con diabetes

Su historia ofrece valiosas lecciones para quienes viven con diabetes:

  • El ejercicio es medicina: La actividad física regular mejora el control glucémico y reduce la dependencia de medicamentos como metformina o insulina.
  • Adaptación es clave: No importa la condición física o las limitaciones; siempre hay formas de ejercitarse de manera segura.
  • Apoyo comunitario: Contar con entrenadores, psicólogos y una red de apoyo ayuda a superar barreras mentales.
  • Empoderamiento: Celebrar cada logro, por pequeño que sea, fortalece la autoestima y la adherencia al tratamiento.

Si tienes diabetes tipo 2 y dudas sobre cómo empezar a hacer ejercicio, consulta a tu médico. Especialistas en México recomiendan comenzar con caminatas, natación o bicicleta estática, y progresar gradualmente.

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