Las complicaciones de la diabetes tipo 2 frecuentemente se perciben como inevitables con el paso del tiempo. Sin embargo, una investigación reciente publicada en el Journal of Sport and Health Science (2026) desafía esta noción al estimar que la inactividad física podría ser responsable de hasta el 10% de las complicaciones mayores asociadas a esta condición. Este hallazgo subraya la importancia crítica de incorporar la actividad física como un pilar fundamental en el manejo de la diabetes, especialmente en el contexto mexicano donde factores sociales y económicos pueden influir en los niveles de actividad.
El estudio que cambia la perspectiva
Los investigadores analizaron datos de 27 estudios previos, abarcando a casi 2.4 millones de personas a nivel mundial. Se definió “inactividad física” como no alcanzar los 150 minutos semanales de actividad moderada a vigorosa, un umbral que coincide con las recomendaciones de salud pública internacionales y que también son promovidas por instituciones de salud en México como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
¿Qué se considera actividad moderada y vigorosa?
- Actividad moderada: Caminata rápida, yoga activo, ciclismo constante o bailar.
- Actividad vigorosa: Correr, nadar a ritmo constante, ciclismo rápido o labores de jardinería intensas.
Impacto específico de la inactividad en complicaciones
Los resultados del estudio son reveladores y muestran cómo el sedentarismo contribuye de manera significativa a diferentes complicaciones:
Accidente cerebrovascular (ACV)
La inactividad física se vinculó con aproximadamente el 10.2% de los casos de accidente cerebrovascular en personas con diabetes tipo 2. Mantener una circulación sanguínea adecuada a través del ejercicio regular puede ayudar a reducir este riesgo.
Retinopatía diabética
Cerca del 9.7% de los casos de retinopatía diabética podrían atribuirse a la falta de actividad física. El ejercicio mejora el control glucémico y la salud vascular, factores clave para proteger la visión.
Insuficiencia cardíaca y enfermedad coronaria
Para la insuficiencia cardíaca, la estimación fue del 7.3%, mientras que para la enfermedad coronaria alcanzó hasta el 7%. La actividad física fortalece el músculo cardíaco y mejora el perfil lipídico, esencial para prevenir eventos cardiovasculares.
Desigualdades en el impacto: género y educación
El estudio identificó que la carga de complicaciones relacionadas con la inactividad no se distribuye de manera uniforme. Las mujeres y las personas con menor nivel educativo mostraron consistentemente mayores riesgos. Esto refleja realidades sociales donde el acceso a tiempo libre, espacios seguros para ejercitarse y recursos educativos sobre salud puede ser limitado, una situación que requiere atención específica en políticas públicas mexicanas.
Actividad física: no un complemento, sino una necesidad
Los autores del estudio argumentan que la actividad física debe considerarse como un componente central en la prevención de complicaciones, no como un elemento opcional. Incrementar la actividad física no solo puede reducir hospitalizaciones y costos de atención médica, sino que también mejora significativamente la calidad de vida de las personas que viven con diabetes.
Recomendaciones prácticas para pacientes en México
Para las personas con diabetes tipo 2, el mensaje clave es práctico, no perfeccionista. Cualquier aumento sostenible en el movimiento semanal, adaptado a la capacidad y estado de salud individual, es beneficioso. Si actualmente tienes un nivel de actividad bajo, es sensato comenzar gradualmente. Consulta con tu médico si experimentas dolor en el pecho, dificultad respiratoria severa u otros síntomas preocupantes antes de realizar cambios significativos en tu rutina.
Integración con el tratamiento farmacológico
La actividad física complementa tratamientos farmacológicos comunes en México como la Metformina, Januvia (sitagliptina) o Ozempic (semaglutida), mejorando la sensibilidad a la insulina y potenciando sus efectos. Siempre coordina cualquier cambio en tu rutina con tu endocrinólogo o médico tratante.
Contexto socioeconómico y cultural en México
Los investigadores destacan que las intervenciones deben adaptarse a realidades locales. En países de mayores ingresos, la actividad física a menudo ocurre en tiempo de ocio, mientras que en contextos como México, puede estar más vinculada al trabajo y transporte. Políticas y servicios de salud deben abordar estas desigualdades para facilitar el acceso a la actividad física para todos los grupos poblacionales.
Conclusión: empoderamiento a través del movimiento
Este estudio refuerza que la actividad física es una herramienta poderosa en el control de la diabetes tipo 2. No se trata de alcanzar marcas atléticas, sino de incorporar movimiento regular en la vida diaria. Pequeños cambios, como caminar más, usar escaleras o realizar actividades domésticas con mayor intensidad, pueden marcar una diferencia significativa en la prevención de complicaciones graves.
