En un avance significativo para la neurología en el país, llega a México SenTiva, una nueva generación de dispositivo de neuromodulación diseñado para ayudar a controlar las crisis en pacientes con epilepsia farmacorresistente. Desarrollado por la empresa global de tecnología médica LivaNova, este dispositivo marca el inicio de una nueva alternativa terapéutica para miles de mexicanos que no logran un control adecuado solo con medicamentos.
Los primeros implantes de este sistema de estimulación del nervio vago (VNS) ya se realizaron en instituciones de Guadalajara y Ciudad de México, consolidando su disponibilidad en el sistema de salud nacional. El dispositivo ya está presente en centros de alta especialidad como el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN), considerado el centro de neurociencias más grande de América Latina, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Hospital Central Militar.
La epilepsia es una enfermedad neurológica caracterizada por crisis recurrentes originadas por descargas eléctricas excesivas en el cerebro. En México, aproximadamente 2 millones de personas viven con esta condición, y se registran cerca de 180 mil nuevos casos cada año. Aunque el tratamiento de primera línea es farmacológico, uno de los mayores desafíos es la farmacorresistencia: se estima que 1 de cada 3 pacientes no logra controlar sus crisis únicamente con medicamentos antiepilépticos.
¿Cómo funciona esta nueva tecnología?
SenTiva es un dispositivo pequeño, similar a un marcapasos, que se implanta quirúrgicamente bajo la piel en la zona del pecho. Un cable delgado conecta el dispositivo al nervio vago izquierdo en el cuello. Una vez activado, el generador envía impulsos eléctricos suaves y programados al nervio vago, que a su vez los transmite a diversas regiones del cerebro. Esta neuromodulación ayuda a estabilizar la actividad eléctrica cerebral anormal que desencadena las crisis epilépticas.
La innovación de este nuevo modelo radica en su tecnología más avanzada y adaptable. Cuenta con un sistema de detección automática que puede identificar patrones asociados a una crisis inminente y, en respuesta, administrar una estimulación adicional para intentar abortarla. Además, los médicos pueden ajustar de manera más precisa los parámetros de estimulación para cada paciente individual, buscando la máxima eficacia y el mínimo de efectos secundarios.
El respaldo clínico internacional de esta terapia es robusto. Según datos de LivaNova, en un seguimiento a tres años, el 76.3% de los pacientes con el dispositivo experimentó una reducción significativa en la frecuencia total de sus crisis. Para muchos, esto se traduce no solo en una mejor salud, sino en una mejora sustancial en su calidad de vida, permitiéndoles realizar actividades cotidianas con mayor seguridad y autonomía.
La llegada de SenTiva a México posiciona al país dentro de la adopción de terapias innovadoras en neurología y amplía el abanico de opciones para un grupo de pacientes con necesidades médicas complejas. Representa una esperanza concreta para aquellos para quienes los fármacos no han sido suficientes, ofreciendo una herramienta más en la búsqueda de un mejor control de su condición y, por ende, de una vida más plena.
