Una sola sesión de sauna de 30 minutos podría poner al sistema inmunológico en alerta máxima. Investigadores finlandeses descubrieron que el calor de la sauna, combinado con una breve ducha fría, incrementó todos los tipos de glóbulos blancos circulantes en el torrente sanguíneo, incluyendo combatientes clave de infecciones como neutrófilos y linfocitos.
¿Qué dice el estudio?
El estudio, publicado en la revista Physiology & Behavior, evaluó a adultos sanos que realizaron una sesión de sauna seca a 80-90°C durante 30 minutos, seguida de una ducha fría de 1 minuto a 10°C. Los análisis de sangre mostraron un aumento significativo en todas las células inmunitarias inmediatamente después, con un retorno a niveles normales en pocas horas.
Implicaciones para la diabetes
Las personas con diabetes tipo 2 suelen presentar una función inmunitaria comprometida, lo que las hace más propensas a infecciones. Aunque este estudio no se realizó en pacientes con diabetes, el hallazgo sugiere que la sauna podría ser una herramienta complementaria para mejorar la respuesta inmune. Sin embargo, es crucial consultar al médico antes de iniciar cualquier terapia de calor, especialmente si se toman medicamentos como metformina o insulina, ya que el calor puede afectar la presión arterial y la sensibilidad a la insulina.
Beneficios adicionales de la sauna
- Mejora la circulación sanguínea, lo que puede ayudar a prevenir complicaciones vasculares en la diabetes.
- Reduce el estrés oxidativo y la inflamación, ambos implicados en la resistencia a la insulina.
- Podría mejorar la sensibilidad a la insulina, según estudios preliminares en animales.
Precauciones para personas con diabetes
Antes de usar una sauna, las personas con diabetes deben:
- Monitorear sus niveles de glucosa antes y después, ya que el calor puede causar hipoglucemia.
- Hidratarse adecuadamente para evitar deshidratación.
- Evitar el alcohol durante la sesión, pues puede aumentar el riesgo de hipoglucemia tardía.
- Informar al médico sobre cualquier medicamento, especialmente aquellos que afectan la presión arterial (como los IECA o ARAII) o la función renal.
Conclusión
Si bien una sesión de sauna no reemplaza el tratamiento médico, podría ser un complemento seguro y beneficioso para algunas personas con diabetes, siempre bajo supervisión médica. Se necesitan más estudios para confirmar estos efectos en la población diabética, pero los resultados iniciales son prometedores.
