
La menopausia es una etapa natural en el proceso de envejecimiento de la mujer, que se define como la ausencia de menstruación durante un período de 12 meses consecutivos, marcando el cese de la capacidad reproductiva. Sin embargo, la edad a la que comienza puede tener un impacto significativo en la salud a largo plazo, incluyendo el riesgo de desarrollar condiciones como el síndrome metabólico.
Un estudio a gran escala realizado en 2025 reveló que la menopausia natural temprana puede estar asociada con un aumento del 27% en el riesgo de síndrome metabólico comparado con aquellas que experimentan menopausia más tarde. Este dato fue presentado en la Reunión Anual de la Sociedad de Menopausia 2025.
Es fundamental subrayar que este estudio aún no ha sido publicado en una revista científica revisada por pares, pero resalta la importancia de un diagnóstico temprano y de estrategias preventivas para las mujeres en riesgo.
Adicionalmente, otra investigación del mismo año sugiere que las mujeres que inician la menopausia a los 55 años o más tienden a tener un sistema cardiovascular más saludable, lo cual se relaciona con un menor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Estos hallazgos ayudan a explicar por qué las mujeres que experimentan menopausia tardía presentan tasas más bajas de eventos cardíacos.
Menopausia Temprana y Síndrome Metabólico
Los investigadores analizaron registros de salud electrónicos de más de 234,000 mujeres que experimentaron menopausia natural entre los 30 y 60 años. Se enfocaron en la prevalencia del síndrome metabólico y cómo variaba según la edad de inicio de la menopausia.
El síndrome metabólico se define como un conjunto de condiciones que incrementan el riesgo de desarrollar enfermedades serias, incluyendo:
Este síndrome se compone de factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión y niveles elevados de glucosa en sangre.
Los hallazgos revelaron que el 13.5% de las mujeres que experimentaron menopausia temprana fueron diagnosticadas con síndrome metabólico, en comparación con el 10.8%% de aquellas que experimentaron menopausia más tarde. Esto se traduce en un riesgo relativo incrementado del 27%% para el síndrome metabólico en quienes pasan por una menopausia temprana.
“Identificar la menopausia temprana como un marcador del síndrome metabólico proporciona a los clínicos una ventana crucial para identificar a las mujeres en riesgo y actuar con anticipación para prevenir enfermedades cardíacas, diabetes y otras complicaciones”, comentó Shefali Setia Verma, PhD, coautora del estudio.
Menopausia Tardía y Riesgo Cardiovascular
El estudio también ofrece información sobre por qué las mujeres que experimentan una menopausia tardía tienen un menor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Los autores explicaron que la reducción en ciertos metabolitos lipídicos derivados de triglicéridos contribuyó a una menor estrés oxidativo, mejorando así la función endotelial.
Cuando hay disfunción endotelial, el flujo sanguíneo al corazón se ve restringido, lo que puede llevar a infartos.
Comprender estos factores puede ayudar a los médicos a personalizar la atención médica para las mujeres a lo largo de su vida, reduciendo el riesgo de enfermedades cardíacas. Esto es particularmente relevante, ya que según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte entre mujeres en Estados Unidos, afectando a más de 60 millones de personas.
La investigación también midió la dilatación mediada por flujo de la arteria braquial en 92 mujeres para evaluar cómo se dilata la arteria del brazo superior cuando aumenta el flujo sanguíneo. Además, se realizaron pruebas hormonales para confirmar la menopausia.
El Impacto de la Menopausia en la Salud Muscular
La menopausia se asocia con una aceleración en la pérdida de masa muscular debido a cambios hormonales, especialmente la disminución de los niveles de estrógenos. La identificación actual de la deterioración muscular se limita a escaneos DEXA, que son costosos y a menudo no accesibles para un monitoreo rutinario.
Un equipo de investigación de la Universidad de Dalhousie en Halifax, Nueva Escocia, Canadá, identificó un nuevo biomarcador urinario que mostró diferencias significativas en la salud muscular entre individuos menopáusicos y no menopáusicos. Los resultados fueron presentados en un cartel en la Reunión Anual de la Sociedad de Menopausia 2025.
Los investigadores recolectaron muestras de orina de 85 individuos actualmente en menopausia y 28 que no estaban menopáusicos después de un ayuno nocturno. Identificaron cinco metabolitos clave relacionados con el metabolismo muscular, combinando las concentraciones de biomarcadores en una sola puntuación de salud muscular para cada participante. Los resultados mostraron una concordancia del 91% con los resultados de escaneo DEXA para la detección de sarcopenia.
Los individuos menopáusicos también mostraron niveles más bajos de síntesis de proteínas y niveles más altos de estrés oxidativo. “Sabemos que hay cambios en los huesos y músculos asociados con la menopausia y el envejecimiento”, comentó Stephanie Faubion, MD, quien no participó en el estudio.
Faubion añadió que comprender los cambios dinámicos en los músculos que ocurren en la mediana edad y la menopausia puede ser útil, aunque advirtió que los hallazgos del estudio están limitados por un tamaño de muestra pequeño y que se necesita más investigación para aclarar la medición de la salud muscular y asegurar que los resultados tengan implicaciones clínicas.
