El Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, anunció este lunes 5 de octubre de 2026 que el Premio Nobel de Fisiología o Medicina ha sido otorgado conjuntamente a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y la optogenética. Este reconocimiento destaca una técnica que permite controlar con luz la actividad de neuronas individuales en el cerebro de animales vivos, abriendo nuevas vías para entender y tratar enfermedades neurológicas y metabólicas, incluyendo la diabetes.
La optogenética combina técnicas genéticas y ópticas para activar o desactivar células específicas con precisión milimétrica. Aunque su aplicación más conocida es en neurociencia, los expertos señalan que esta herramienta podría tener implicaciones en el estudio de los circuitos neuronales que regulan el apetito, el metabolismo y la secreción de insulina, procesos clave en la diabetes tipo 1 y tipo 2.
¿Quiénes son los galardonados?
Karl Deisseroth, de 55 años, es profesor en el Instituto Médico Howard Hughes y en la Universidad de Stanford. Peter Hegemann, de 72 años, es profesor en la Universidad Humboldt de Berlín. Georg Nagel, de 73 años, es profesor en la Universidad de Würzburg, Alemania. Los tres científicos han colaborado a lo largo de décadas para desarrollar y perfeccionar la optogenética.
La investigación comenzó en la década de 1990 en el Instituto Max Planck, cuando Hegemann se preguntó cómo un alga verde unicelular llamada Chlamydomonas podía nadar hacia la luz. Junto con Nagel, descubrió que la respuesta estaba en una proteína llamada canalrodopsina, un canal iónico sensible a la luz que se abría rápidamente al ser expuesto a ella. Posteriormente, Deisseroth introdujo el gen de esta proteína en neuronas de ratas, lo que permitió activar señales nerviosas con luz azul y estudiar así la función de células específicas en el cerebro vivo.
“La optogenética ofrece oportunidades para mapear el cerebro de una manera que antes solo podíamos soñar”, declaró Per Svenningsson, presidente del Comité Nobel de Fisiología o Medicina.
Implicaciones para la diabetes y la salud metabólica
Aunque el premio reconoce contribuciones fundamentales en neurociencia, la optogenética también está siendo explorada en el campo de la diabetes. Investigadores han comenzado a utilizar esta técnica para manipular neuronas específicas del hipotálamo que controlan la ingesta de alimentos y la producción de glucosa. En modelos animales, la activación con luz de ciertas poblaciones neuronales ha logrado modificar la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de la glucosa.
Para los pacientes con diabetes tipo 1, la optogenética podría algún día permitir la creación de células beta pancreáticas modificadas genéticamente para producir insulina en respuesta a la luz, ofreciendo un control más preciso que los métodos actuales. En diabetes tipo 2, comprender mejor los circuitos neuronales que regulan el apetito y el gasto energético podría manejar a terapias innovadoras para el manejo del peso y la resistencia a la insulina.
Si bien estas aplicaciones aún se encuentran en fases experimentales, el reconocimiento con el Nobel impulsa la investigación y la inversión en este campo, acercando la posibilidad de nuevos tratamientos para enfermedades metabólicas.
Reacciones de los galardonados
Tras el anuncio, Karl Deisseroth expresó su sorpresa y alegría. “Era después de la medianoche y estaba a punto de dormirme. Fue una llamada muy inesperada, pero por supuesto muy placentera”, comentó. Deisseroth destacó la colaboración con sus colegas: “Son dos personas que han sido colaboradores frecuentes míos. Hemos escrito múltiples artículos juntos y compartido este viaje de descubrimiento durante muchos años. No podría estar más feliz que compartir esto con estos dos amigos”.
Thomas Perlmann, secretario del Comité Nobel, señaló que los tres galardonados coincidieron en sentirse “absolutamente maravillados” de recibir el premio junto a los otros dos, a quienes llamaron “mis amigos”.
Jeremy Berg, ex editor jefe de la revista Science y ex director de un instituto de los NIH, declaró a STAT: “He seguido la carrera de Karl Deisseroth desde que recibió el Premio Pioneer del director de los NIH como profesor asistente en 2005. Propuso una visión para la optogenética bastante convincente y ha desarrollado sus ideas de manera notable desde entonces. Su trabajo muestra el poder de los enfoques de ingeniería con un profundo conocimiento de la fisiología humana”. Berg añadió: “No me sorprende en absoluto que su trabajo haya terminado con un Premio Nobel. Eso parecía plausible incluso durante su entrevista para el Pioneer en 2005”.
Historia del Premio Nobel de Medicina
Desde que se otorgó el primer premio de medicina en 1901, ha habido 235 galardonados, de los cuales 14 han sido mujeres. El receptor más joven tenía 31 años y el mayor, 87. El premio se ha entregado 117 veces: 40 veces a un solo individuo, 36 veces compartido entre dos y 41 veces entre tres (el máximo permitido por los estatutos de la Fundación Nobel).
Los ganadores recibirán 12 millones de coronas suecas (SEK), aproximadamente 1.2 millones de dólares. La ceremonia de entrega se llevará a cabo en diciembre en Estocolmo.
¿Qué significa esto para los pacientes con diabetes?
Si bien la optogenética aún no es una terapia disponible en clínicas, su desarrollo podría tener un impacto significativo en el manejo de la diabetes. La capacidad de controlar con precisión la actividad de células específicas abre la puerta a tratamientos personalizados y menos invasivos. Por ejemplo, en el futuro, un paciente con diabetes tipo 1 podría recibir células productoras de insulina modificadas para responder a la luz, eliminando la necesidad de inyecciones frecuentes.
Además, la optogenética está permitiendo a los científicos mapear los circuitos neuronales que conectan el cerebro con el páncreas y el hígado, lo que podría revelar nuevos blancos terapéuticos para la diabetes tipo 2. Fármacos como la metformina, la sitagliptina (Januvia) o los agonistas del GLP-1 (Ozempic) actúan sobre algunos de estos circuitos, y una comprensión más profunda podría mejorar su eficacia o dar lugar a nuevos medicamentos.
En México, donde la diabetes afecta a más de 12 millones de personas, avances como este representan una esperanza para mejorar la calidad de vida de los pacientes. La investigación básica galardonada hoy sienta las bases para futuras aplicaciones clínicas que podrían transformar el tratamiento de la diabetes y otras enfermedades metabólicas.
Los expertos coinciden en que el reconocimiento a la optogenética impulsará la colaboración entre neurocientíficos, endocrinólogos e ingenieros biomédicos, acelerando la traducción de estos hallazgos en beneficios tangibles para la salud.
