Recientemente, una serie de artículos publicados en la revista Annals of Internal Medicine generaron polémica al sugerir que las personas pueden seguir consumiendo carne roja y procesada sin restricciones. Estos artículos, que supuestamente se basaban en evidencia científica, fueron duramente criticados por destacados investigadores en nutrición. El presidente del departamento de nutrición de Harvard calificó la recomendación como “una recomendación de salud pública muy irresponsable”, mientras que Walter Willett, ex presidente del mismo departamento, afirmó que se trata del “abuso de datos más flagrante que he visto jamás”.
En este artículo, analizamos por qué estos estudios fallaron al aplicar incorrectamente el sistema GRADE (Grading of Recommendations, Assessment, Development, and Evaluation), una herramienta diseñada para evaluar la certeza de la evidencia en ensayos clínicos de medicamentos, pero no para estudios observacionales en nutrición.
¿Qué es el sistema GRADE y por qué no es adecuado para estudios de nutrición?
El sistema GRADE es un método estandarizado para calificar la calidad de la evidencia y la fuerza de las recomendaciones en el ámbito de la salud. Fue desarrollado principalmente para evaluar ensayos clínicos aleatorizados y controlados, considerados el estándar de oro para determinar la eficacia y seguridad de los medicamentos. Sin embargo, cuando se aplica a estudios observacionales en nutrición, automáticamente les asigna una calificación de “baja” o “muy baja” certeza, lo que subestima la evidencia disponible.
Según los críticos, esto es un error metodológico grave. En nutrición, no es factible realizar ensayos aleatorizados a gran escala y a largo plazo para evaluar el impacto de la dieta en enfermedades crónicas como el cáncer o las enfermedades cardíacas. Como señaló el presidente del departamento de nutrición de Harvard: “No se puede hacer un ensayo doble ciego controlado con placebo de carne roja y otros alimentos para evaluar ataques cardíacos o cáncer. Para factores dietéticos y de estilo de vida, es imposible usar los mismos estándares que en los ensayos de medicamentos”.
Imagínese intentar demostrar que fumar causa cáncer de pulmón asignando aleatoriamente a un grupo de personas a fumar un paquete de cigarrillos al día durante 20 años. ¿Y cómo sería doble ciego? ¿Acaso el grupo de control fumaría cigarrillos placebo? En los estudios sobre carne, los autores penalizaron los estudios por “falta de cegamiento”, pero en nutrición, ¿cómo se puede cegar a las personas sobre lo que comen? Claramente, el sistema GRADE no es la herramienta adecuada para estos casos.
Alternativas a GRADE: NutriGrade y otros enfoques
Existen alternativas diseñadas específicamente para evaluar la evidencia en estudios de nutrición y estilo de vida. Una de ellas es NutriGrade, que tiene en cuenta las particularidades de este tipo de investigaciones y no penaliza la falta de aleatorización cuando no es posible. Además, los expertos argumentan que se puede evaluar la evidencia de manera más sofisticada, considerando la consistencia de los hallazgos, la plausibilidad biológica y los estudios observacionales bien diseñados.
La pregunta que surge es: ¿los autores de los artículos sobre la carne actuaron por un interés genuino en la ciencia o por presiones de la industria? Cabe recordar que el autor principal ya había utilizado métodos similares en estudios financiados por empresas de refrescos y dulces, lo que genera sospechas sobre sus motivaciones.
El peligro de malinterpretar la evidencia
El uso indebido del sistema GRADE no solo afecta a los estudios sobre carne, sino que podría extenderse a otros campos. Por ejemplo, podría utilizarse para sembrar dudas sobre el vínculo entre el humo de segunda mano y las enfermedades cardíacas, la contaminación del aire y los problemas de salud, la inactividad física y las enfermedades crónicas, o las grasas trans y las enfermedades del corazón. Incluso se podría cuestionar la relación entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón, argumentando que no se pueden aleatorizar personas a fumar, pero sí a dejar de fumar.
Un ensayo aleatorizado que evaluó el efecto de aconsejar a hombres de mediana edad que dejaran de fumar encontró que el 13.7% de los que recibieron el consejo murieron durante el estudio, en comparación con el 12.9% del grupo control. Los investigadores concluyeron que no había evidencia de reducción en la mortalidad total. Sin embargo, este resultado no significa que fumar no sea dañino. El fallo radica en que no se aleatorizó a las personas a dejar de fumar, sino a recibir un consejo para dejarlo. Al final, los que recibieron el consejo fumaban un promedio de 8 cigarrillos al día, frente a 12 en el grupo control, una diferencia mínima que explica la falta de efecto en la mortalidad.
Lo mismo ocurre con la dieta. Grandes ensayos aleatorizados como el Women’s Health Initiative y el Multiple Risk Factor Intervention Trial gastaron cientos de millones de dólares y fracasaron porque los participantes no siguieron las recomendaciones dietéticas. Al final, los grupos comieron de manera similar y tuvieron resultados de salud similares. Esto demuestra que no se pueden realizar ensayos aleatorizados de décadas de duración que requieran cambios en el comportamiento alimentario. La gente simplemente no los sigue.
Implicaciones para la salud pública y la diabetes
Para las personas con diabetes, este debate es especialmente relevante. La alimentación es un pilar fundamental en el control de la glucosa. Recomendaciones basadas en evidencia sólida son cruciales para prevenir complicaciones. Si se permite que estudios mal diseñados influyan en las guías alimentarias, se corre el riesgo de confundir al público y promover hábitos poco saludables.
En México, donde la prevalencia de diabetes tipo 2 es alta, es vital que los profesionales de la salud y los pacientes se basen en fuentes confiables. La carne roja y procesada, en particular, se ha asociado con un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, moderar su consumo sigue siendo una recomendación sensata.
Es importante que los pacientes con diabetes sigan las indicaciones de sus médicos y nutriólogos, y que no se dejen llevar por titulares sensacionalistas. La evidencia científica debe interpretarse en su contexto y con las herramientas adecuadas.
Conclusión
El uso incorrecto del sistema GRADE en estudios sobre carne roja y procesada es un ejemplo de cómo la metodología inadecuada puede llevar a conclusiones erróneas y potencialmente dañinas. La comunidad científica debe rechazar estos abusos y promover el uso de herramientas apropiadas para cada tipo de estudio. Para los pacientes con diabetes, es fundamental mantener una dieta equilibrada y seguir las recomendaciones de profesionales de la salud, basadas en la mejor evidencia disponible.
