Soria, la joya oculta de España ideal para otoño

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Soria, la histórica capital castellana, ha sido durante mucho tiempo considerada una de las ciudades más infravaloradas de España. Sin embargo, los turistas han comenzado a redescubrir su encanto, especialmente en otoño, cuando sus calles y paisajes se tiñen de colores cálidos y la atmósfera invita a pasear sin las aglomeraciones típicas de otros destinos. El lema de su patronato de turismo, «Soria, ni te la imaginas», refleja a la perfección la sorpresa que aguarda a quienes se aventuran a explorarla. Incluso Antonio Machado, que inmortalizó la ciudad en sus versos, se asombraría hoy de todo lo que ofrece.

Un destino ideal para el otoño

Si buscas una escapada otoñal lejos de las masificaciones y los clichés turísticos, Soria es tu destino. La ciudad, conocida como «la ciudad de los poetas», se despliega a orillas del río Duero, conservando su esencia castellana y su carácter medieval. Sus calles y plazas están salpicadas de monumentos históricos que reflejan un rico pasado en el que cada época artística ha dejado su huella. Además, su casco histórico es lo suficientemente compacto como para recorrerlo a pie en un solo día, con paradas para admirar edificios emblemáticos y, por supuesto, para reponer fuerzas.

Qué ver en Soria: monumentos imprescindibles

Una buena ruta puede comenzar por la Iglesia de Santo Domingo, cuya fachada del siglo XII es una de las obras más importantes del románico castellano. Destaca su gran rosetón central en forma de aspa, sus galerías de arcadas ciegas y su portada decorada con imágenes del Antiguo Testamento. Otro templo románico esencial es la Iglesia de San Juan de Rabanera, construida en 1270 y declarada Monumento Nacional en 1929. Frente a ella se encuentra la Diputación de Soria, con estatuas de bronce de ilustres sorianos en la entrada.

Desde allí, se puede tomar la calle El Collado, la principal vía peatonal y comercial de la ciudad, animada y flanqueada por soportales típicos del urbanismo castellano. Vale la pena perderse por las calles perpendiculares, donde se alzan casas nobiliarias como el Palacio de los Condes de Gómara, un edificio renacentista del siglo XVI que hoy alberga la Audiencia Provincial y que luce una bella portada heráldica.

Muy cerca está la Plaza Mayor, de planta rectangular irregular, donde se encuentran edificios clave como la casa consistorial (antigua casa de los Doce Linajes), la antigua Audiencia soportalada con su peculiar reloj y la iglesia románica de Santa María la Mayor, donde el poeta Antonio Machado contrajo matrimonio con Leonor Izquierdo en 1909.

Descendiendo hacia el este, se llega a la plaza de San Pedro con la concatedral homónima, que comparte dignidad catedralicia con la de El Burgo de Osma y conserva restos de su fábrica románica del siglo XII, con un magnífico claustro románico de tres crujías con capiteles historiados.

Otros monumentos de interés son el Monasterio de San Juan de Duero, al otro lado del puente de piedra, fundado por los templarios y posteriormente perteneciente a la Orden de San Juan de Jerusalén. Conserva un interesante claustro exento del siglo XIII, único en el románico al combinar arcos de medio punto con arquerías de herradura y arcos ojivales entrelazados de influencia mudéjar.

Paseos otoñales: la Alameda de San Patricio

Al caer la tarde, lo mejor es recorrer el paseo arbolado situado entre el Monasterio de San Polo y la Ermita de San Saturio, conocido como Alameda de San Patricio, que sigue la orilla del río. Inmortalizada por los versos de Antonio Machado, en otoño se transforma con los colores dorados de las hojas caídas de álamos, chopos, olmos y castaños, regalando estampas de postal. La Ermita de San Saturio también merece una visita: un santuario octogonal del siglo XVII incrustado sobre el acantilado rocoso y las cuevas donde habitó el patrón, sorprendiendo en su recorrido interior al atravesar la caverna natural.

Gastronomía soriana: más allá de los torreznos

En cualquier bar encontrarás torreznos, pero ninguna visita a Soria está completa sin probarlos. Sin embargo, la cocina local ofrece mucho más para darse un buen homenaje en esta época. Además de poder comer tapas y raciones a buen precio, Soria tiene la peculiaridad de que muchos locales preparan pinchos, más al estilo de Aragón y La Rioja que de lo que se suele estilar en la cocina castellana.

Si buscas torreznos por la tarde, lo mejor es dirigirte directamente a Casa Augusto, en la Plaza Mayor, donde seguramente los encontrarás casi a cualquier hora del día. Para adentrarte en otros manjares típicos, te recomendamos el morro frito de Los Álamos, donde también preparan excelentes pinchos, bocatines y tortillas; la lengua en escabeche, los calamares o la asadurilla del Bar Pepi; o los famosos cojonudos y champis del Bar Poli. En nuestra gastroguía de Soria tienes más detalles y muchas más recomendaciones para comer y cenar bien en la ciudad, también con opciones para rascarse un poco más el bolsillo.

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