La salud de las madres en México también se descuida y el costo puede ser alto

La salud de las madres en México también se descuida y el costo puede ser alto

Ser madre en México implica, para millones de mujeres, asumir un sinfín de responsabilidades que van desde el cuidado de los hijos y el hogar hasta el trabajo fuera de casa. En medio de esa vorágine, un aspecto queda sistemáticamente relegado: la propia salud. Y las consecuencias, advierten especialistas, no tardan en llegar. De acuerdo con el Médico Bariatra David Montalvo Castro, especialista en Medicina Cannábica, “el autocuidado no es opcional. Muchas mujeres están al frente de todo —familia, trabajo, responsabilidades— y su salud queda al final. El problema es que el cuerpo sí cobra factura”.

Las cifras ayudan a dimensionar el problema. Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares causan alrededor de 12 millones de muertes al año en el mundo. Aunque tradicionalmente se asocian con la edad avanzada, cada vez aparecen más temprano, especialmente en mujeres que han postergado su atención médica por años. La hipertensión, la diabetes tipo 2 y los trastornos metabólicos son solo algunas de las condiciones que se agravan cuando no hay una revisión periódica ni un plan de prevención.

El enfoque de la salud femenina no puede limitarse a la etapa materna. Se trata de un abordaje integral que incluye bienestar físico, mental y prevención a lo largo de toda la vida. “Muchas madres acuden al médico solo cuando los síntomas son insoportables, y para entonces la enfermedad ya avanzó”, explica Montalvo Castro. La falta de tiempo, la priorización de los demás y, en muchos casos, el miedo a recibir un diagnóstico negativo, son barreras que frenan la consulta oportuna.

En el contexto de la diabetes, el descuido es particularmente grave. México enfrenta una epidemia de esta enfermedad, y las mujeres en edad productiva y reproductiva son un grupo vulnerable. No solo por los factores genéticos y hormonales, sino porque el estrés crónico y la mala alimentación —consecuencia de una vida sin pausas— disparan los niveles de glucosa. Un control deficiente puede derivar en complicaciones renales, cardiovasculares o neuropáticas que afectan la calidad de vida y reducen la esperanza de vida.

Los especialistas recomiendan que las madres incluyan en su rutina al menos una revisión anual completa, que mida presión arterial, glucosa, perfil de lípidos y función tiroidea. Además, sugieren incorporar pequeños hábitos de autocuidado: caminar 20 minutos al día, dormir al menos siete horas, reducir el consumo de azúcares refinados y buscar apoyo emocional cuando la carga mental sea abrumadora. “El autocuidado no es egoísmo, es una necesidad. Una madre sana puede cuidar mejor a los suyos”, concluye el médico.

La salud de las madres en México no puede esperar. El costo de postergarla se mide en años de vida, en calidad de los días compartidos y en la capacidad de seguir al frente de la familia. Este Día de las Madres, el mejor regalo podría ser una cita médica y el compromiso de no volver a ponerse al final de la lista.

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