Médico alerta: carbohidratos tras ayuno intermitente, un error

Cortesía

El médico Sebastián La Rosa, especialista en longevidad, ha generado debate al afirmar que romper el ayuno intermitente con una comida rica en carbohidratos es un error. En declaraciones recogidas por ABC en su sección de Bienestar, el experto explicó que después del ayuno el cuerpo es más sensible a la glucosa, por lo que ingerir muchos carbohidratos en ese momento provoca un pico de glucemia. La noticia, difundida originalmente en un video de TikTok en 2025 y retomada por La Nación el 3 de octubre de 2025, cobra relevancia hoy para la comunidad diabética en México y Latinoamérica, donde el ayuno intermitente gana adeptos como estrategia de control de peso y glucosa.

El error de romper el ayuno con carbohidratos

Según La Rosa, el problema no radica en los carbohidratos en sí, sino en consumirlos en grandes cantidades justo al finalizar el ayuno. “Después del ayuno, tu cuerpo es más sensible a la glucosa. Por eso, comer muchos carbohidratos en ese momento es un error, porque vas a generar un pico de glucemia”, señala. Además, el estómago no está preparado para una comida abundante, ya que durante el ayuno pierde capacidad de relajarse, lo que dificulta la digestión. Por ello, el médico insiste en comer menos y elegir alimentos de fácil digestión.

En el video viral, La Rosa ejemplifica con pan y pasta: “Cortar el ayuno con pan, con pastas, etcétera, sobre todo rápidos, es un error”. Sin embargo, aclara que no se trata de renunciar a los carbohidratos, sino de moderar su consumo en esa primera ingesta. Su recomendación principal es simple: “La manera obvia de mejorar esto es comer menos en tu primera comida del día”.

¿Qué comer para romper el ayuno de forma saludable?

Para un ayuno de 16 horas, el especialista sugiere alimentos de fácil digestión y ricos en nutrientes, con proteínas de buena calidad, grasas saludables y carbohidratos complejos. La lista incluye:

  • Huevos
  • Pescado blanco
  • Aguacate
  • Verduras cocidas
  • Yogur (según La Nación)
  • Frutos secos (según La Nación)

Por otro lado, se desaconsejan los ultraprocesados, los platos demasiado grandes y los carbohidratos de rápida asimilación. También conviene evitar en esa primera comida las legumbres y algunas crucíferas como la col. La razón es que durante el ayuno baja la producción de enzimas digestivas, tanto propias como bacterianas, lo que reduce la capacidad de digerir sustancias como la rafinosa, presente en esos alimentos. La Rosa aclara que no cuestiona que sean saludables, sino lo bien que se digieren después de horas sin comer.

La rafinosa y la estaquiosa son oligosacáridos no digeribles que llegan intactos al intestino grueso, donde las bacterias los fermentan y producen gas. De ahí los trucos tradicionales con las legumbres: dejarlas en remojo la noche anterior, cortar el hervor al cocerlas, quitarles la piel si es posible y añadir especias como laurel, comino o jengibre.

Evidencia científica: un estudio piloto en adultos jóvenes

¿Qué respalda estas afirmaciones? Un estudio piloto de 2020 publicado en Nutrients, con 24 adultos jóvenes y sanos (12 hombres y 12 mujeres) de la Universidad de Sídney, evaluó el efecto de ayunar 12, 14 o 16 horas antes de consumir el mismo desayuno. Este contenía 75 gramos de hidratos de carbono (copos de maíz con leche, pan blanco con mermelada y jugo de naranja).

En las mujeres, la respuesta de la glucosa tras la comida fue un 37% mayor con el ayuno de 16 horas que con el de 12, mientras que en los hombres no hubo diferencias. Sin embargo, en esas mismas mujeres la sensibilidad a la insulina mejoró un 35% con el ayuno largo. Además, tanto ellas como ellos comieron un 28% más de energía en la comida posterior tras el ayuno de 16 horas que tras el de 12. Los autores concluyen que retrasar la primera comida podría tener efectos adversos en mujeres jóvenes sanas, pero no en hombres. Esto apunta en la dirección de La Rosa, pero solo en mujeres y con un desayuno rico en hidratos de carbono, con pocos participantes y sin registro previo como ensayo clínico.

Ayuno, longevidad y obesidad: el contexto

ABC enmarca estas declaraciones en la idea de comer menos para vivir más. La restricción calórica se ha estudiado para ganar años de vida, aunque la mayoría de la evidencia proviene de modelos animales. El texto menciona, sin citar a ningún experto, una reducción de entre el 15% y el 25% de las calorías diarias. También aborda la creciente obesidad: siete veces más casos en 40 años, mientras que la Organización Mundial de la Salud indica que, desde 1990, la obesidad “se ha duplicado con creces entre los adultos de todo el mundo y se ha cuatriplicado entre los adolescentes”.

En personas, el ensayo CALERIE asignó a 220 adultos sanos y sin obesidad a una meta de restricción del 25% de las calorías o a su dieta normal durante dos años. El ritmo de envejecimiento medido en la sangre se ralentizó entre un 2% y un 3%, aunque no cambiaron otras mediciones de edad biológica. Uno de sus investigadores, Calen Ryan, advirtió que la restricción calórica “probablemente no es para todo el mundo”.

Sobre el ayuno intermitente en concreto, la revisión Cochrane de febrero de 2026, con 22 estudios y 1,995 adultos con sobrepeso u obesidad, concluye que puede haber poca o ninguna diferencia en la pérdida de peso frente al consejo dietético habitual, con certeza baja y en estudios centrados en efectos a corto plazo, de hasta 12 meses.

Implicaciones para personas con diabetes

Para quienes viven con diabetes y toman medicación, estos datos no aplican sin más. Las recomendaciones de 2020 sobre diabetes y ayuno, que adaptan el consenso de la Asociación Americana de Diabetes y la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes al ayuno del Ramadán (no al intermitente), piden una educación previa que incluya el ajuste de la medicación y cuándo romper el ayuno. Además, recuerdan que no hay evidencia sólida de que los beneficios del ayuno intermitente alcancen a quienes tienen diabetes y aconsejan que las embarazadas con diabetes o diabetes gestacional no ayunen.

El horario del ayuno tampoco está zanjado. Vitónica repasó el 7 de octubre otro video del mismo médico, en el que defiende ayunar de noche antes que por la mañana, junto a un ensayo publicado en Nature Medicine que, durante 12 semanas, no encontró diferencias significativas en la grasa visceral entre comer pronto, tarde o en un horario elegido por los participantes.

En México, donde la diabetes tipo 2 afecta a millones de personas, estas advertencias son relevantes. Si estás considerando el ayuno intermitente, consulta a tu médico o nutriólogo para ajustar tu tratamiento y evitar riesgos. La clave está en la personalización y en monitorear tus niveles de glucosa.

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Regresa al inicio