Soledad en el trabajo: ¿elegida o impuesta?

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La soledad no deseada ya no es un problema exclusivo de la vejez; también se manifiesta en el entorno laboral. Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada seis personas en el mundo experimenta este tipo de soledad, y en España, el Barómetro de la Soledad no Deseada 2024 la situó en una de cada cinco. En el ámbito laboral, el 40.7% de los empleados en España afirma haberse sentido solo en su trabajo, de acuerdo con un estudio de investigadores de la Universitat de Barcelona (UB), el Institut de Recerca Sant Joan de Déu y la Universidad de Toronto.

Este estudio se basa en una encuesta en línea a una muestra representativa de 5,400 trabajadores residentes en España, realizada entre agosto y septiembre de 2024. Además del 40.7% que se siente solo en el trabajo, un 42% declara sentirse solo fuera de él. Aunque las cifras son casi idénticas, las dos experiencias coinciden poco. Sentirse aislado en la oficina no implica sentirse solo en casa, ni al revés. Los autores las describen como experiencias relacionadas, pero distintas.

Los trabajadores jóvenes y los inmigrantes tienen más probabilidad de sentirse solos en ambos contextos. Otros factores, como ser mujer, no estar casado o no ser heterosexual, se asocian solo con la soledad fuera del trabajo. El hallazgo más relevante apunta al entorno, no al carácter. Trabajar con estrés y en condiciones precarias se asocia con los dos tipos de soledad, con un peso mayor en la laboral. Cuanto más precario es el empleo, más crece la probabilidad de sentirse solo. Por eso los autores concluyen que la mayoría de los determinantes de la soledad laboral están en el propio entorno de trabajo, y que las intervenciones deberían centrarse en mejorar las condiciones laborales y reducir la precariedad.

El estudio es transversal y no muestra ni menciona las causas, se centra en las asociaciones. Ambos tipos de soledad tienen un efecto independiente sobre el absentismo y los síntomas de depresión, ansiedad y trastorno por consumo de sustancias, según el resumen presentado en European Psychiatry. No es un caso aislado. En Catalunya, una guía de Pimec y la Obra Social Sant Joan de Déu sitúa la soledad no deseada en el trabajo en el 39.2% de los trabajadores. Fuera de España, un estudio con 672 empleados y sus supervisores publicado en 2018 en Academy of Management Journal relacionó una mayor soledad en el trabajo con un menor rendimiento, aunque sus autores también advierten de que no pueden confirmar causalidad.

No todo el que come solo o rechaza las salidas después del trabajo lo pasa mal. La psicología distingue entre quien se aparta por miedo o ansiedad y quien simplemente prefiere actividades en solitario. Un estudio de la Universidad de Buffalo con 295 adultos jóvenes encontró que la timidez y la evitación se asociaban con peores resultados, mientras que la preferencia sin miedo por estar solo no, e incluso se vinculaba con más creatividad. Eso sí, también conviene saber que ese estudio no se hizo en entornos laborales. La clave es la elección. Investigadores de la Universidad de Rochester comprobaron que estar solo calma y reduce el estrés cuando la persona elige activamente esa soledad. Marcar límites o desconectar tras una jornada intensa no es lo mismo que no tener con quién hablar.

El entorno también influye, y a veces es la oficina la que empuja al aislamiento. Cuando dos grandes empresas estadounidenses pasaron a espacios abiertos, la interacción cara a cara entre empleados cayó en torno a un 70%, y los mensajes por correo y chat aumentaron. Los investigadores de Harvard lo interpretaron como una reacción natural a la falta de privacidad. La soledad elegida suele dejar la puerta abierta: quien la busca puede volver al contacto social cuando quiere. La señal de alerta aparece cuando el aislamiento nace del miedo a ser juzgado, cuando no hay forma de conectar con los compañeros aunque se desee, o cuando empieza a afectar al ánimo o al rendimiento. En esos casos, hablarlo con alguien de confianza o con un profesional es el primer paso.

Impacto de la soledad laboral en la salud

La soledad no deseada en el trabajo no solo afecta el bienestar emocional, sino que también puede tener repercusiones en la salud física. Estudios han demostrado que el aislamiento social crónico se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y даже diabetes tipo 2. Para las personas que viven con diabetes, el estrés y la falta de apoyo social pueden dificultar el control glucémico y aumentar la probabilidad de complicaciones.

En México, donde la diabetes es una de las principales causas de muerte, es fundamental abordar el impacto de la soledad en el manejo de la enfermedad. Los pacientes con diabetes que se sienten solos pueden tener menos adherencia al tratamiento, una alimentación menos saludable y menos actividad física. Además, la depresión y la ansiedad, comunes en la soledad no deseada, se han relacionado con un peor control de la glucosa.

Estrategias para combatir la soledad laboral

Si experimentas soledad no deseada en tu entorno laboral, considera las siguientes estrategias:

  • Busca apoyo profesional: Hablar con un psicólogo o consejero puede ayudarte a desarrollar habilidades sociales y a manejar el estrés.
  • Fomenta conexiones significativas: Participa en actividades grupales dentro o fuera del trabajo que te interesen.
  • Establece límites saludables: Aprende a desconectar del trabajo y dedica tiempo a actividades placenteras.
  • Cuida tu salud física: La actividad física regular y una alimentación balanceada pueden mejorar tu estado de ánimo y reducir el estrés.
  • Considera la terapia de grupo: Compartir experiencias con otros que enfrentan situaciones similares puede ser reconfortante.

Para las personas con diabetes, el apoyo social es especialmente importante. Unirse a grupos de apoyo para pacientes con diabetes, ya sea en línea o presenciales, puede proporcionar un espacio para compartir experiencias y consejos sobre el manejo de la enfermedad. Además, mantener una comunicación abierta con tu equipo de salud sobre cualquier sentimiento de soledad o aislamiento es crucial para recibir el apoyo adecuado.

La soledad elegida vs. la soledad impuesta

Es importante distinguir entre la soledad elegida y la soledad no deseada. La primera puede ser beneficiosa para la reflexión y la creatividad, mientras que la segunda puede tener efectos negativos en la salud mental y física. Si disfrutas de pasar tiempo a solas pero mantienes relaciones sociales satisfactorias cuando lo deseas, es probable que estés experimentando soledad elegida. Por otro lado, si te sientes solo a pesar de querer conectar con otros, podrías estar enfrentando soledad no deseada.

En el contexto laboral, la soledad no deseada puede surgir de un ambiente de trabajo tóxico, falta de apoyo de colegas o supervisores, o condiciones laborales precarias. Las empresas tienen la responsabilidad de crear entornos que fomenten la inclusión y el apoyo mutuo. Políticas como horarios flexibles, espacios de descanso adecuados y programas de bienestar pueden marcar una diferencia significativa.

Para los profesionales de la salud que atienden a personas con diabetes, es vital evaluar no solo los aspectos clínicos de la enfermedad, sino también el bienestar emocional y social del paciente. La soledad puede ser un factor de riesgo modificable que, si se aborda adecuadamente, puede mejorar los resultados de salud.

En resumen, la soledad en el trabajo es un fenómeno complejo que requiere atención tanto a nivel individual como organizacional. Al reconocer la diferencia entre la soledad elegida y la no deseada, y al implementar estrategias para fomentar conexiones sociales significativas, podemos mejorar el bienestar general y, en particular, el manejo de enfermedades crónicas como la diabetes.

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