En un contexto de creciente polarización política en Estados Unidos, tres ex comisionados de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) han alzado la voz para criticar duramente al actual liderazgo del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). Robert Califf, Scott Gottlieb y Peter Marks (este último también ex alto funcionario de la FDA) manifestaron su preocupación por lo que consideran un debilitamiento de la independencia científica y una gestión errática que podría poner en riesgo la salud pública.
Las declaraciones, realizadas en el marco de la cumbre STAT Summit, organizada por el medio especializado STAT, reflejan una inquietud que trasciende las fronteras estadounidenses. Para los pacientes con diabetes en México, estas decisiones tienen un impacto directo, pues la FDA es un referente global en la aprobación de medicamentos y dispositivos médicos, como las insulinas, los glucómetros y los nuevos fármacos para el control glucémico.
¿Quiénes son los ex comisionados y por qué importan sus críticas?
Robert Califf, Scott Gottlieb y Peter Marks ocuparon puestos de máxima responsabilidad en la FDA durante administraciones anteriores. Califf y Gottlieb fueron comisionados en diferentes periodos, mientras que Marks se desempeñó como director del Centro de Evaluación e Investigación de Productos Biológicos (CBER). Su experiencia abarca la regulación de vacunas, terapias génicas y medicamentos críticos.
En sus intervenciones, los tres coincidieron en que la actual dirección del HHS ha adoptado decisiones que socavan la credibilidad de la agencia. Entre los puntos señalados destacan:
- La interferencia política en la evaluación de tratamientos y vacunas.
- La falta de transparencia en la comunicación de riesgos y beneficios.
- La reducción de recursos para la investigación y la vigilancia sanitaria.
- El debilitamiento de los comités asesores independientes.
Estos señalamientos no son menores. La FDA es la entidad que autoriza la comercialización de nuevos fármacos para la diabetes, como los agonistas del receptor GLP-1 (por ejemplo, Ozempic, Trulicity, Mounjaro) y las insulinas de última generación. Cualquier cambio en sus estándares o en su autonomía puede retrasar el acceso a terapias innovadoras en México y otros países.
Impacto potencial en el tratamiento de la diabetes
México enfrenta una de las tasas más altas de diabetes en el mundo. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), más de 12 millones de personas viven con diabetes tipo 2, y se estima que un porcentaje considerable desconoce su condición. El control de la enfermedad depende en gran medida de la disponibilidad de medicamentos seguros y eficaces, muchos de los cuales se aprueban primero en Estados Unidos y luego llegan a nuestro país a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
Si la FDA pierde credibilidad o autonomía, las decisiones de Cofepris podrían verse influenciadas por criterios políticos más que científicos. Esto retrasaría la aprobación de nuevos tratamientos, como las insulinas semanales o los fármacos combinados que ya se comercializan en otras regiones. Además, la falta de confianza en las autoridades regulatorias puede fomentar la automedicación o el uso de productos milagro, un riesgo latente para las personas con diabetes.
Un llamado a la comunidad médica y a los pacientes
Los ex comisionados hicieron un llamado a la comunidad científica y a los pacientes a mantenerse informados y a exigir transparencia. En el caso de la diabetes, esto implica:
- Verificar que los medicamentos que se consumen estén aprobados por Cofepris y, de preferencia, por agencias de referencia como la FDA o la EMA (Agencia Europea de Medicamentos).
- Consultar siempre a un profesional de la salud antes de cambiar cualquier tratamiento.
- Desconfiar de promesas de curación rápida o productos sin respaldo científico.
- Participar en asociaciones de pacientes que abogan por políticas de salud basadas en evidencia.
La crítica de los ex comisionados no es un hecho aislado. Refleja una tendencia global hacia la politización de las agencias sanitarias, lo que puede tener consecuencias graves para enfermedades crónicas como la diabetes. La evidencia científica debe ser el pilar de cualquier decisión que afecte la vida de millones de personas.
El papel de la industria farmacéutica y la innovación
Otro de los temas abordados en la cumbre fue la relación entre la industria farmacéutica y los reguladores. Los ex comisionados advirtieron que un ambiente de desconfianza puede desincentivar la inversión en investigación y desarrollo. Para los pacientes con diabetes, esto significaría menos opciones terapéuticas en el futuro.
Actualmente, el mercado de medicamentos para la diabetes es uno de los más dinámicos. Empresas como Novo Nordisk, Eli Lilly y Sanofi invierten miles de millones en nuevas insulinas, dispositivos de monitoreo continuo de glucosa y terapias personalizadas. La aprobación oportuna de estos productos depende de una FDA fuerte y predecible. Si su independencia se ve comprometida, los laboratorios podrían optar por lanzar sus innovaciones primero en otros mercados, dejando a México y a Estados Unidos en desventaja.
Recomendaciones para los pacientes con diabetes en México
Ante este panorama, es fundamental que las personas con diabetes tomen medidas proactivas para proteger su salud:
- Manténgase informado: Siga fuentes confiables como la Asociación Mexicana de Diabetes, la Secretaría de Salud o revistas científicas.
- Revise sus medicamentos: Asegúrese de que sus tratamientos cuenten con registro sanitario vigente.
- Participe en su control: Monitoree sus niveles de glucosa, asista a sus citas médicas y siga las recomendaciones de su equipo de salud.
- Exija políticas basadas en evidencia: Apoye iniciativas que promuevan la transparencia en las agencias regulatorias.
La diabetes es una enfermedad compleja que requiere un manejo integral. La confianza en las instituciones sanitarias es parte fundamental de ese manejo. Si los organismos reguladores pierden independencia, los pacientes son los más afectados.
Conclusión: defensa de la ciencia y la salud pública
Las críticas de Califf, Gottlieb y Marks al actual liderazgo del HHS son una señal de alerta. No se trata de un conflicto partidista, sino de la defensa de un principio básico: las decisiones sobre salud deben basarse en evidencia científica, no en intereses políticos. Para millones de personas con diabetes en México y el mundo, la fortaleza de agencias como la FDA es garantía de acceso a tratamientos seguros y eficaces.
Como paciente, usted puede contribuir a que este principio se mantenga. Infórmese, cuestione y exija transparencia. La salud no es un privilegio, es un derecho que se protege con ciencia y conciencia.










