Durante años, muchos pacientes con diabetes tipo 2 y obesidad han enfrentado un dilema: a pesar de seguir una dieta estricta y hacer ejercicio, la balanza no se mueve o los problemas de salud persisten. Para algunos, la respuesta ha llegado con los medicamentos GLP-1, como Ozempic, Victoza o Rybelsus. Sin embargo, su uso sigue rodeado de estigma, incluso entre profesionales de la salud. Hoy, tres dietistas comparten sus experiencias personales con estos fármacos y explican por qué están decididas a cambiar la conversación.
Historias reales: cuando la biología supera la fuerza de voluntad
Gianna Beasley, dietista en Denver, luchó toda su vida con el peso debido a resistencia a la insulina, lupus y síndrome de ovario poliquístico (SOP). A pesar de sus conocimientos, su cuerpo no respondía a las dietas tradicionales. “Me sentía como si todo estuviera ardiendo por dentro”, recuerda. Tras años de frustración, decidió probar un GLP-1 bajo supervisión médica. Hoy, con 29 años, asegura que el medicamento le devolvió la calidad de vida: el dolor articular, la niebla mental y la inflamación desaparecieron, y sus ciclos menstruales se regularizaron.
Por su parte, Whitney Black, dietista en Omaha y paciente con diabetes tipo 1, enfermedad de Hashimoto y SOP, siempre sintió que su apetito estaba fuera de control. Después de su segundo embarazo, ganó peso y desarrolló resistencia a la insulina. “Sabía qué comer, pero no podía controlar mis señales de hambre”, confiesa. Empezó con un GLP-1 y notó una diferencia “como de noche a día”. Ahora, sus señales de saciedad son normales y puede mantener un peso saludable sin obsesionarse con las calorías.
Summer Kessel: El fin del “ruido alimentario”
Summer Kessel, dietista en Tampa, pasó gran parte de su vida en un ciclo de perder y recuperar peso. “Siempre tuve un apetito voraz”, dice. Fue hasta que escuchó hablar del concepto de “ruido alimentario” que entendió su problema: una constante preocupación por la comida. Tras semanas de iniciar un GLP-1, sintió que por fin tenía control. “Podía comer intuitivamente y sentirme llena”, explica. Lleva varios años en dosis de mantenimiento y asegura que nunca se había sentido mejor.
GLP-1: mucho más que una inyección para bajar de peso
Estos medicamentos, que imitan la hormona GLP-1, no solo ayudan a perder peso, sino que también reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejoran el control glucémico en diabetes tipo 2 y pueden tener beneficios neurológicos. En México, fármacos como la liraglutida (Saxenda) o la semaglutida (Ozempic) son cada vez más accesibles. Sin embargo, persisten mitos y prejuicios que impiden que muchas personas reciban el tratamiento adecuado.
El estigma: una doble espada
El estigma en torno a los GLP-1 proviene de dos frentes: quienes los usan sin necesidad y quienes juzgan a quienes los requieren. “Se piensa que la obesidad es un defecto de carácter, pero es una enfermedad”, señala Kessel. “No les decimos a los hipertensos que solo se relajen; les damos medicamentos”. Estas dietistas han decidido alzar la voz en redes sociales para ofrecer información veraz y combatir la desinformación. Aunque reciben críticas, saben que su testimonio ayuda a otros a sentirse comprendidos.
Consejos para quienes inician un GLP-1
Si tu médico te ha recetado un GLP-1, estas dietistas recomiendan:
- Habla con tu médico: Asegúrate de que el medicamento sea adecuado para ti y conoce los posibles efectos secundarios.
- Empieza con calma: Durante las primeras semanas, es normal tener náuseas o fatiga. Come pequeñas cantidades y aumenta la hidratación.
- Escucha a tu cuerpo: Aprende a reconocer las señales de saciedad. No te fuerces a terminar el plato si ya estás lleno.
- Mantén hábitos saludables: No abandones una alimentación balanceada y la actividad física. El medicamento es una herramienta, no una solución mágica.
- Busca apoyo: Únete a grupos de pacientes o consulta a profesionales que entiendan tu proceso.
Rompiendo el estigma desde la profesión
Estas dietistas demuestran que el uso de GLP-1 no contradice su profesión, sino que la complementa. “Mi conocimiento no tiene que ver con el tamaño de mi cuerpo”, afirma Beasley. Al compartir sus historias, buscan humanizar el tratamiento y recordar que la salud es un viaje personal. Si estás considerando un GLP-1, no dejes que el qué dirán te detenga. Infórmate, consulta a tu médico y decide lo mejor para tu bienestar.
