Las alergias estacionales nunca son agradables. Entre la tos incesante, los estornudos, los ojos irritados, la urticaria y las noches de insomnio por la congestión nasal, quienes las padecen también pueden experimentar un síntoma menos comentado: cambios en el estado de ánimo. Aunque no se hable tanto, la rinitis alérgica (o alergias estacionales) se asocia con una mayor incidencia de depresión en comparación con la población general, según una revisión publicada en Current Treatment Options in Allergy. Además, varios estudios citados en otra revisión encontraron que las personas reportan un empeoramiento de los síntomas depresivos durante las temporadas de alto conteo de polen. Aquí te explicamos por qué las alergias estacionales pueden afectar tu salud mental y qué pasos puedes seguir para sentirte mejor.
La conexión entre alergias e inflamación
Cuando tienes alergias estacionales, tu sistema inmunológico reacciona a partículas del ambiente con una respuesta inflamatoria, explica la Dra. Tania Elliott, inmunóloga y profesora clínica en NYU Langone. Esta inflamación no se limita a las fosas nasales; puede desencadenar una cascada inflamatoria que afecta todo el cuerpo. “Parece que liberamos alguna señal inflamatoria cuando estamos en un estado de inflamación crónica que retroalimenta al cerebro”, señala la Dra. Meagan Shepherd, alergóloga fundadora de Shepherd Allergy en Virginia Occidental.
Un estudio de 2026 en el British Journal of Hospital Medicine con 188 pacientes encontró que aquellos con alergias severas no solo reportaban peores síntomas de depresión que aquellos con alergias leves, sino también niveles más altos de biomarcadores inflamatorios. Aunque existe un vínculo claro entre la salud mental y los niveles de inflamación, los investigadores aún no saben exactamente cómo funciona a nivel técnico. Un estudio de 2009 en Brain, Behavior and Immunity ofrece una pista interesante: al exponer ratones y ratas al polen, se observó un aumento en la expresión de hormonas liberadoras de corticotropina (asociadas con el estrés) y un incremento de citocinas TH2 (relacionadas con la inflamación) en sus cerebros. Estas hormonas y citocinas actúan como mensajeros que señalan un ataque al sistema inmunológico.
El papel del sueño en el estado de ánimo
Además de la respuesta inflamatoria, otro factor importante es la calidad del sueño. El sueño es un factor clave para el estado de ánimo y la salud mental, y la falta de sueño puede aumentar la ansiedad y la depresión, según una revisión en Cureus. Las alergias pueden interrumpir gravemente el sueño. De acuerdo con una revisión en Nature and Science of Sleep, cuanto peores son los síntomas alérgicos, más probable es que se experimenten trastornos del sueño como el insomnio. La respiración por la boca, que ocurre cuando las fosas nasales están bloqueadas, también puede degradar la calidad del sueño, añade la Dra. Elliott.
Este efecto dominó puede ser frustrante: las alergias dificultan el sueño, y la falta de sueño empeora la depresión y la ansiedad al día siguiente. La combinación de inflamación, falta de sueño y malestar general es suficiente para sentirse miserable.
El impacto social y emocional
Las alergias también pueden ser vergonzosas; tener que sonarse la nariz cada tres segundos durante la temporada de alergias no es nada glamoroso. La Dra. Priya Bansal, alergóloga en Chicago y profesora clínica asistente en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, observa que algunos de sus pacientes evitan eventos sociales e incluso salir de casa durante las peores semanas de alergias. Este aislamiento social puede contribuir al deterioro de la salud mental. “Cuando tienes un resfriado, estás congestionado, tienes niebla mental, no te sientes bien. Pero para alguien con alergias, esto no dura solo unos días; puede durar meses o incluso todo el año”, señala la Dra. Bansal.
Medicamentos: qué evitar y qué elegir
El tipo de medicamento para la alergia que tomes es importante. La difenhidramina, más conocida como Benadryl, es uno que debes evitar, dice la Dra. Shepherd. Benadryl atraviesa la barrera hematoencefálica y causa somnolencia, pero también se ha relacionado con mala concentración, reducción de la memoria, bajo rendimiento académico e incluso demencia, según una revisión en World Allergy Organization Journal. También debes tener cuidado con el medicamento recetado montelukast, más conocido como Singulair, que tiene una advertencia de recuadro negro por efectos secundarios en la salud mental y riesgo de suicidio.
En su lugar, opta por antihistamínicos de segunda generación como Claritin, Zyrtec y Allegra. Aunque algunos de estos medicamentos aún pueden causar somnolencia, es mucho menos probable que con Benadryl, dice la Dra. Shepherd. Habla con tu médico para determinar cuál es el adecuado para ti.
Estrategias para dormir mejor
Dormir bien no solo es importante para proteger tu salud mental, sino también para que tu sistema inmunológico descanse y pueda combatir las alergias. Considera implementar una rutina nocturna para aliviar las alergias, como un enjuague nasal con solución salina y tiras o conos nasales dilatadores, sugiere la Dra. Shepherd. También puedes probar el truco de elevar la cabeza con almohadas adicionales. Usar un rastreador de sueño como un Oura Ring o un Apple Watch no es mala idea; si tus puntuaciones de sueño REM y profundo no son buenas, es una señal de que tus alergias podrían estar contribuyendo, dice la Dra. Elliott. Seguir un régimen de medicamentos que favorezca el sueño, ya sea cambiando tu antihistamínico, comenzando inmunoterapia con tu médico o usando enjuagues nasales nocturnos, puede marcar la diferencia.
Disfrutar del aire libre sin empeorar los síntomas
Salir al aire libre puede ser un arma de doble filo cuando tienes alergias: es una forma bien documentada de mejorar el estado de ánimo, pero el polen puede hacerte sentir peor. En lugar de evitar el exterior por completo, intenta salir durante la tarde y la noche, cuando el conteo de polen es más bajo, recomienda la Dra. Shepherd. Los productos que usas en la piel y el cabello, como la crema hidratante o el fijador para el cabello, pueden actuar como papel atrapamoscas para el polen. Asegúrate de que cualquier producto que te apliques en la piel se seque completamente antes de salir, dice la Dra. Elliott. Además, cámbiate de ropa y dúchate al llegar a casa para evitar llevar el polen al interior.
Conclusión: las alergias son una enfermedad, no una molestia
Debido a que las alergias estacionales a menudo no se consideran tan graves como otras afecciones inmunológicas, su efecto en la salud mental puede pasar desapercibido. Pero experimentar dolores de cabeza, presión sinusal, fatiga y malestar las 24 horas del día, los 7 días de la semana, es suficiente para afectar el estado de ánimo. “Las alergias no son una molestia, son una enfermedad”, enfatiza la Dra. Elliott. Tratarlas como tal es clave para aliviar el tormento físico y mental que trae consigo la temporada de polen, pasto y ambrosía.
