Las papas fritas son uno de los alimentos más populares en México, pero un reciente estudio publicado en The BMJ ha encontrado una relación preocupante: consumirlas con regularidad podría aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 hasta en un 20%. Aunque prepararlas de otras formas (horneadas, hervidas o en puré) no mostró el mismo impacto, los investigadores advierten que las papas no son el mejor almidón para tu salud metabólica.
No se trata de eliminar por completo las papas de tu dieta, sino de entender cómo su preparación y el contexto de tu alimentación influyen en tu riesgo. Aquí te explicamos los hallazgos, las opiniones de expertos y cómo disfrutar las papas de manera más saludable.
¿Qué encontró el estudio?
Investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard analizaron datos de más de 205,000 personas que participaron en tres estudios longitudinales en Estados Unidos, con seguimiento de más de 30 años. Durante ese periodo, más de 22,200 personas fueron diagnosticadas con diabetes tipo 2.
Los resultados, publicados en The BMJ, mostraron que quienes consumían tres porciones de papas fritas a la semana tenían un 20% más de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en comparación con quienes las consumían con menor frecuencia. Por otro lado, las papas horneadas, hervidas o en puré no se asociaron con un aumento significativo del riesgo.
Además, los investigadores observaron que sustituir las papas (en cualquier presentación) por granos enteros como farro, pasta integral o pan integral se asociaba con una reducción del riesgo: un 4% menos si se reemplazaban las papas horneadas/ hervidas/ puré, y un 19% menos si se reemplazaban las papas fritas.
¿Por qué las papas fritas son más riesgosas?
El estudio no determinó la causa exacta, pero los expertos señalan varias razones posibles:
- Ganancia de peso: Las papas fritas son altamente palatables, lo que facilita comer grandes porciones rápidamente, contribuyendo al aumento de peso, un factor de riesgo conocido para la diabetes tipo 2.
- Contexto dietético: Quienes consumen muchas papas fritas suelen tener otros hábitos alimentarios poco saludables, como dietas ricas en almidones refinados, grasas y azúcares.
- Cambios en la calidad nutricional: La fritura altera la composición de la papa, y la fritura profunda genera compuestos químicos menos saludables, como acrilamida.
Jessica Cording, dietista registrada, enfatiza que “el contexto es clave: ¿qué alimentos y bebidas acompañan típicamente a las papas fritas en comparación con los que acompañan a una papa horneada o a granos enteros?”.
¿Debes dejar de comer papas por completo?
No. Los expertos coinciden en que las papas son naturalmente densas en nutrientes, como vitamina A y potasio. La clave está en la preparación y la moderación.
Christoph Buettner, jefe de endocrinología en Rutgers, sugiere: “Está bien comer algunas papas fritas acompañadas de muchas verduras y proteína, pero no deben consumirse solas ni como botana”.
Jessica Cording recomienda disfrutar las papas dentro de una comida balanceada que incluya proteína, grasas saludables y verduras no almidonadas. “La mayoría de las veces, elige papas asadas o al horno”, aconseja.
Consejos para disfrutar papas de forma saludable
- Opta por papas asadas, hervidas o al vapor en lugar de fritas.
- Si antojas papas fritas, hazlas al horno con poco aceite de oliva y especias.
- Acompáñalas con una porción generosa de verduras y una fuente de proteína magra.
- Controla las porciones: una porción equivale a una papa mediana o media taza de papas preparadas.
- Incorpora granos enteros en tu dieta diaria, como avena, quinoa o arroz integral.
Si tienes diabetes o prediabetes, es importante que consultes con tu médico o nutriólogo para personalizar tu plan de alimentación. En México, existen opciones accesibles como la metformina, pero la base del tratamiento es siempre un estilo de vida saludable.
