Maria Taylor, reconocida comentarista deportiva, ha logrado una carrera impresionante: presentó el programa previo al Super Bowl LX, viajó a Milán para cubrir los Juegos Olímpicos y lanzó la serie documental Field Generals: History of the Black Quarterback. Sin embargo, el proyecto más gratificante para ella ha sido convertirse en madre de su hijo Roman, de 2 años.
“Eso cambió algo en mí; sentí que ya no tenía que disculparme por nada. No necesito pedir permiso. Merezco estar en esos lugares. He trabajado lo suficiente y ahora debo ser la versión más completa de mí misma para que mi hijo pueda sentirse orgulloso”, comparte Maria.
Un camino de desafíos
Su viaje hacia la maternidad no fue sencillo. Incluyó tres cirugías de fibromas uterinos y tratamientos de fertilización in vitro (FIV). Su primera transferencia de embriones falló un día antes del partido del Salón de la Fama de la NFL en 2022. Los protocolos de FIV para la siguiente transferencia cambiaron justo antes de que ella se convirtiera en la primera mujer en ser conductora principal de Football Night in America.
“Iba al médico de FIV por la mañana y luego al programa por la tarde”, recuerda. Esto le dio perspectiva: “Me quitó presión. Pensé: ‘Tienes mucho en tu plato. ¿Por qué no te das gracia en lugar de criticar cada cosa que haces? Solo necesito existir en el trabajo para poder esforzarme en la vida’”.
Maternidad y carrera en equilibrio
Roman ha estado presente en sus momentos más importantes. Ha tenido contracciones en el escritorio de Football Night in America y ha extraído leche materna en un barco durante los Juegos Olímpicos de París 2024, justo antes de entrevistar a los abanderados LeBron James y Coco Gauff. “Creo firmemente que no hay nada que no pueda hacer”, afirma.
Raíces deportivas
Proveniente de una familia de basquetbolistas, Maria soñó con ser olímpica desde que vio al equipo femenino de EE.UU. ganar oro en Atlanta 1996. Jugó baloncesto y voleibol en la Universidad de Georgia. Al graduarse, enfrentó una decisión difícil: jugar voleibol en el extranjero o iniciar su carrera como conductora. Eligió lo segundo, comenzando como asistente de producción en su alma mater.
La transición de atleta a comentarista fue difícil, pero se sumergió en el trabajo. Su primera entrevista a la legendaria entrenadora Pat Summitt le confirmó su vocación.
Rompiendo barreras
Maria se apasiona por contar historias de pioneros en el deporte. “He sido la única o la primera en la sala, y reconozco el peso y la responsabilidad que conlleva”, dice. Este año, se convirtió en la primera mujer negra en entregar el Trofeo Vince Lombardi en el Super Bowl. “No es algo que deba minimizarse, porque es real”.
En su serie documental, pudo mostrar a James “Shack” Harris, el primer quarterback negro en jugar un Pro Bowl, un video de agradecimiento por su impacto. “Merece saber que allanó el camino y que lo que hizo fue importante”, señala.
Compromiso con la visibilidad femenina
Maria siente la responsabilidad de crear más visibilidad para las mujeres en el deporte, dándoles tiempo al aire. “Si hacemos bien nuestro trabajo, podrás hablar en la oficina sobre estas madres valientes y fuertes que persiguen sus sueños. El producto es bueno porque las mujeres son excelentes; solo no las habías visto. Aquí están”.
Para Maria, cambiar el juego significa escribir sus propias reglas: en el deporte, la maternidad y la vida. “Todo evoluciona, se adapta y cambia. Las personas dispuestas a entrar a una sala, darse cuenta y dar los pasos para crear ese cambio son las que marcan la diferencia”.
“Eso significa estar conectada a tierra. Para mí, necesito hacer ejercicio por la mañana, tocar la caminadora y sentir mi corazón acelerarse”. “Planifico mi día escribiendo a mano: la niñera llega a las 10, Roman se despierta a las 9, planeo hacer ejercicio a esta hora”. “Cuando el día se descontrola, recuerdo: ‘Confío en que esto está sucediendo como debe suceder, y estoy agradecida de que esté por suceder como debe’”.
