Infecciones urinarias resistentes a antibióticos: qué hacer

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Las infecciones urinarias (IU) son un problema de salud común, especialmente en mujeres. Según la Urology Care Foundation, son la segunda infección más frecuente en el país. Se estima que entre el 50% y 60% de las mujeres experimentarán al menos una IU en su vida, como señala la Dra. Christina M. Escobar, uróloga y cirujana reconstructiva pélvica del NYU Langone Hospital.

Una IU se desarrolla cuando bacterias del tracto gastrointestinal o del recto entran al tracto urinario. Estas bacterias pueden adherirse a las células de la vejiga y causar inflamación e irritación. Si no se trata, puede progresar a una infección renal, que puede ser potencialmente mortal, advierte el Dr. Robert Stiller, profesor clínico de obstetricia y ginecología en la Escuela de Medicina de Yale.

Si bien cualquier persona puede contraer una IU, ciertos factores aumentan el riesgo, como las relaciones sexuales. Los condones y diafragmas con espermicidas también pueden ser un factor de riesgo, ya que los espermicidas pueden eliminar bacterias beneficiosas. A pesar de tomar todas las precauciones, algunas personas desarrollan infecciones recurrentes o crónicas, lo que puede ser física y emocionalmente agotador.

¿Qué es una infección urinaria recurrente?

Se considera recurrente cuando una persona tiene dos infecciones confirmadas en seis meses, o tres en un año, según la Dra. Escobar. Esto puede deberse a que la bacteria no se elimina por completo o a que se desarrolla resistencia a los antibióticos.

La creciente amenaza de la resistencia a los antibióticos

La resistencia a los antibióticos es un problema creciente. Hace tres décadas, los antibióticos de penicilina podían eliminar la mayoría de las cepas de E. coli, la bacteria que causa la mayoría de las IU. Sin embargo, hoy en día, E. coli ha desarrollado resistencia a estos medicamentos, explica el Dr. Stiller.

El uso excesivo de antibióticos es una de las causas principales. Durante años, los médicos recetaron antibióticos sin realizar pruebas para identificar la bacteria específica y su sensibilidad. Ahora, hay un cambio hacia un uso más racional de estos medicamentos, señala la Dra. Escobar.

¿Cómo se maneja una infección resistente?

Cuando una infección no se resuelve con el antibiótico de primera línea, se puede probar otro por más tiempo. Sin embargo, si la bacteria es resistente, se requieren opciones alternativas. La Dra. Escobar aborda el problema de dos maneras: usando antibióticos menos comunes o previniendo la infección con medidas no antibióticas.

Entre las opciones no antibióticas se incluyen:

  • D-manosa: un suplemento que impide que las bacterias se adhieran a la pared de la vejiga.
  • Lactobacilos vaginales: cápsulas que aumentan las bacterias buenas.
  • Suplementos de arándano: que contienen proantocianidinas (PACs), que también impiden la adherencia de E. coli.
  • Estrógeno vaginal: para mujeres posmenopáusicas, que puede ayudar a prevenir infecciones.

Mantenerse hidratado también es clave, especialmente en climas cálidos.

Nuevas alternativas: la vacuna contra la IU

Una opción emergente es la vacuna MV140 (Uromune), disponible en algunos países de Europa como España, Australia y el Reino Unido. Se administra como un spray sublingual diario durante tres meses para estimular la inmunidad mucosal. Según estudios, es prometedora, aunque su aplicación en la práctica clínica aún es limitada.

El impacto en la calidad de vida

Las infecciones recurrentes afectan la vida diaria. Pacientes como Adriana, de 29 años, han sufrido infecciones recurrentes desde 2022, lo que ha afectado su salud física y mental. Verónica, de 60 años, ha lidiado con una infección resistente por más de un año, con gastos médicos considerables y dolor constante.

La falta de conciencia y el estigma en torno a las infecciones urinarias dificultan que las personas busquen ayuda a tiempo. La Dra. Escobar enfatiza la importancia de hablar abiertamente sobre estos problemas.

Consejos para el manejo y prevención

Si sufres de infecciones urinarias recurrentes, consulta a un especialista. Pide que te realicen un urocultivo para identificar la bacteria y su sensibilidad a los antibióticos. Considera opciones no antibióticas como suplementos de arándano y D-manosa, y habla con tu médico sobre la posibilidad de una vacuna si viajas a países donde está disponible.

Recuerda que la resistencia a los antibióticos es un desafío, pero hay maneras de manejarla. No te rindas y busca el apoyo de profesionales de la salud.

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