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lunes, 2 de noviembre de 2026
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Pilates reformer: el ejercicio de moda que complementa la fuerza

Descubre cómo el pilates reformer, popularizado por Cristina Pedroche, mejora fuerza, equilibrio y bienestar. Ideal como complemento al entrenamiento de fuerza.

Por diabetips.info6 min de lectura0 comentarios
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El pilates reformer se ha convertido en una de las disciplinas más populares entre las celebridades y el público general. Cristina Pedroche, conocida presentadora española, ha compartido durante años sus rutinas de yoga en redes sociales, pero en sus últimas publicaciones la disciplina que más aparece es el pilates reformer, una variante que se practica sobre una máquina y que, según sus propias palabras, la deja “absolutamente reventada, mucho más que salir a correr 10 kilómetros”. Este testimonio ha despertado el interés por conocer los beneficios reales de esta práctica y cómo puede integrarse en una rutina de ejercicios completa, especialmente para personas con diabetes que buscan mejorar su condición física.

¿Qué es el pilates reformer y por qué es tan exigente?

A diferencia del pilates de suelo, el reformer se realiza sobre una plataforma deslizante unida a muelles y poleas que permiten ajustar la resistencia. Esta configuración obliga a mantener la estabilidad del cuerpo mientras el carro se mueve, lo que exige fuerza, coordinación y equilibrio simultáneos. No basta con tener flexibilidad o fuerza; hay que controlar el movimiento en todo momento. Esta complejidad es la que hace que muchos ejercicios resulten especialmente desafiantes y que quienes lo practican experimenten un gran desgaste físico, como relata Pedroche.

La máquina permite trabajar diferentes grupos musculares sin perder el control del movimiento, lo que lo convierte en una herramienta versátil para mejorar la condición física general. Sin embargo, su dificultad radica en que requiere una gran concentración y control postural, algo que se va ganando con la práctica constante.

Beneficios del pilates para la fuerza y el equilibrio

Aunque solemos asociar el pilates con la flexibilidad, también es efectivo para ganar fuerza. Un estudio piloto de la Universidad de Padua, publicado en 2015 en la revista Age, siguió a 25 mujeres posmenopáusicas de entre 59 y 66 años durante doce semanas de pilates de suelo, dos veces por semana. Al finalizar, las participantes habían mejorado su fuerza abdominal y la de sus piernas. Sin embargo, los cambios en el equilibrio fueron más discretos, y los autores concluyeron que doce semanas no bastan para lograr una mejora clínicamente relevante del equilibrio estático, además de reconocer que el estudio no tenía grupo de control.

A pesar de estas limitaciones, el beneficio en fuerza es interesante a medida que cumplimos años, ya que combatir la pérdida de fuerza ayuda a preservar la movilidad y la independencia, según la declaración sobre fuerza en personas mayores de la Asociación Nacional de Fuerza y Acondicionamiento de Estados Unidos (NSCA).

Además, al trabajar los músculos que estabilizan la columna y la pelvis, el pilates favorece el control del cuerpo y podría ayudar con algunas molestias de espalda. Una revisión sistemática publicada en 2024 en BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation encontró mejoras en la postura y en el dolor, aunque la mayoría de los estudios analizados se realizaron con niños y adolescentes con escoliosis u otras deformidades de la columna, y sus autores advierten que se necesita más investigación antes de utilizarlo como terapia de rehabilitación.

Impacto en el bienestar emocional

Los efectos del pilates podrían ir más allá de lo físico. Un estudio de la Universidad de Parma de 2025 comparó a 25 personas de entre 50 y 65 años que comenzaban a hacer pilates de suelo una vez por semana con 24 personas inactivas. Tras tres meses, el primer grupo mostraba menos ansiedad y depresión, además de menos conductas de riesgo relacionadas con el estrés. Es importante tener en cuenta que se trata de un estudio con pocos participantes y meramente observacional, por lo que sus resultados sugieren un posible beneficio emocional más que demostrarlo.

Yoga y pilates: ¿son lo mismo?

Pedroche conoce bien ambas disciplinas, pero no trabajan exactamente lo mismo. Según explica Víctor Jiménez Aransay, fisioterapeuta especializado en prevención de lesiones y rendimiento, ambas pueden complementar muy bien el entrenamiento de fuerza, aunque desde enfoques diferentes: “El pilates está más centrado en el control postural, la respiración, la estabilidad, el movimiento fino y la calidad del movimiento”, mientras que el yoga suele orientarse más a ganar movilidad y flexibilidad, además de equilibrio. Ninguna es mejor que la otra, y las dos nos ayudan a conocer mejor nuestro cuerpo y a desenvolvernos con más soltura en el día a día.

La fuerza, base de todo entrenamiento

El fisioterapeuta insiste en no dejar de lado las cargas, que también pueden mejorar la movilidad de las articulaciones. Un metaanálisis publicado en 2021 en la revista Healthcare no encontró diferencias entre el entrenamiento de fuerza y los estiramientos a la hora de ganar rango de movimiento, aunque los estudios analizados eran muy heterogéneos. Además, la misma declaración de la NSCA considera el trabajo de fuerza una herramienta potente contra la pérdida de masa muscular y de capacidad funcional asociada a la edad, y recoge también mejoras en la densidad ósea. Por su parte, el Ministerio de Sanidad recomienda a los adultos actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días a la semana.

Por eso, una rutina completa combina la fuerza con otras actividades. Pedroche es un buen ejemplo, ya que además del yoga y el pilates la hemos visto correr y jugar al pádel, dos deportes con los que se trabajan la resistencia cardiovascular, la coordinación y la agilidad. Dos o tres sesiones semanales de fuerza acompañadas de pilates y ejercicio cardiovascular pueden ser una buena combinación, y no hace falta llegar a las posturas que ella comparte en redes: lo que cuenta, tal y como aconseja la guía de Sanidad, es ir progresando poco a poco y adaptar el ejercicio a la salud y a las capacidades de cada uno.

Recomendaciones para personas con diabetes

Para las personas que viven con diabetes, la actividad física regular es fundamental para el control glucémico y la prevención de complicaciones. El pilates reformer, al combinar fuerza, equilibrio y control postural, puede ser una opción beneficiosa, siempre que se adapte a las capacidades individuales y se consulte previamente con el médico o educador en diabetes. Es importante monitorear los niveles de glucosa antes, durante y después del ejercicio, especialmente si se utilizan medicamentos como insulina o sulfonilureas, para evitar hipoglucemias. La hidratación adecuada y el uso de calzado apropiado también son clave.

Antes de iniciar cualquier rutina de ejercicio, especialmente si hay complicaciones como neuropatía o retinopatía, es crucial obtener la autorización médica y trabajar con profesionales capacitados que puedan adaptar los ejercicios. El pilates reformer, al ser de bajo impacto, puede ser suitable para muchas personas con diabetes, pero siempre debe individualizarse.

En resumen, el pilates reformer es una disciplina exigente que ofrece beneficios en fuerza, equilibrio y bienestar emocional. Como complemento al entrenamiento de fuerza y otras actividades aeróbicas, puede contribuir a un estilo de vida activo y saludable, fundamental para el manejo de la diabetes. La clave está en la progresión gradual y la adaptación a cada persona.

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