En el corazón de El Born, uno de los barrios con más encanto de Barcelona, se encuentra una pastelería que lleva más de un siglo y medio endulzando la vida de sus habitantes. Se trata de Brunells, un establecimiento fundado en 1852 que, desde entonces, se ha convertido en un referente de la bollería tradicional barcelonesa. Ahora, su nombre resuena con más fuerza que nunca tras haber sido galardonada con los dos premios más codiciados de la Feria del Dulce de Huesca: el de Mejor Palmera de Mantequilla y el de Mejor Palmera de Chocolate.
Una trayectoria centenaria
La historia de Brunells es un reflejo de la evolución de la pastelería en Barcelona. En sus inicios, allá por mediados del siglo XIX, se hizo famosa por sus peladillas, un dulce típico de la ciudad condal. Con el paso de los años, y especialmente después de la Guerra Civil, el negocio se orientó hacia la panadería y pastelería, destacando por sus hojaldres, que pronto le valieron un prestigio notable.
Sin embargo, el relevo generacional no siempre es sencillo. En 2018, la familia original dejó el negocio, dejando un vacío en El Born que, afortunadamente, no fue ocupado por una franquicia. En 2020, tres socios con una profunda conexión con Barcelona tomaron las riendas: Salvador Sans, de Cafés El Magnífico; Lluís Estrada, de Pastelería Canal; y Joan Guasch, junto a varios familiares de los Brunells. Esta nueva etapa supuso una inyección de energía y creatividad que pronto daría sus frutos.
Reconocimientos que consolidan la calidad
La calidad de sus productos no ha pasado desapercibida para los expertos. En los años 2020 y 2024, Brunells ganó el premio al Mejor Cruasán de España en los concursos organizados por el Gremi de Pastisseria de Barcelona. Ahora, suman a su palmarés estos dos nuevos galardones en la Feria del Dulce de Huesca, un certamen joven –apenas es su segunda edición– pero que ya se ha consolidado como un escaparate nacional para los amantes de lo dulce.
El doblete en la categoría de palmeras es un espaldarazo definitivo para este obrador, que ve cómo su esfuerzo y dedicación se traducen en reconocimiento. Las palmeras de Brunells, elaboradas con mantequilla de primera calidad y un proceso artesanal cuidado al detalle, se han convertido en un bocado imprescindible para locales y visitantes.
El secreto de una palmera perfecta
¿Qué hace que una palmera sea merecedora de un premio nacional? Según los expertos, la clave está en la calidad de la mantequilla, el laminado perfecto de la masa y el punto justo de horneado. En Brunells, cada palmera se elabora siguiendo la tradición, pero con un toque contemporáneo que conquista a todos.
La masa se trabaja con paciencia, realizando múltiples pliegues para lograr esa textura hojaldrada y crujiente que se deshace en el paladar. La mantequilla, de origen seleccionado, aporta un sabor inconfundible. Y el horneado, controlado al milímetro, garantiza un color dorado y un interior tierno. El resultado es una palmera que no solo es un placer para el gusto, sino también para la vista.
Un paseo por El Born
Visitar Brunells es sumergirse en la historia de Barcelona. El Born, con sus calles empedradas y su ambiente bohemio, es el marco perfecto para disfrutar de una buena pastelería. El local, que conserva parte de su encanto original, invita a detenerse y saborear con calma. Además de las famosas palmeras, la pastelería ofrece una amplia variedad de productos: cruasanes, hojaldres, peladillas y otras delicias que han conquistado a generaciones.
Para los amantes de la buena mesa, Brunells es una parada obligatoria. Y ahora, con estos premios, aún más. No es de extrañar que las colas se formen a diario en su puerta, con clientes ansiosos por llevarse a casa un pedacito de esta tradición centenaria.
La Feria del Dulce de Huesca, un escaparate de talento
La Feria del Dulce de Huesca se ha convertido en un punto de encuentro para los profesionales de la pastelería y los aficionados a los dulces. En su segunda edición, ha reunido a algunos de los mejores obradores de España, que compiten por alzarse con el reconocimiento de sus pares. Los premios otorgados a Brunells no solo destacan la calidad de sus productos, sino también el buen hacer de una pastelería que ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia.
Este tipo de certámenes son fundamentales para dinamizar el sector y poner en valor el trabajo artesanal. Además, permiten descubrir nuevos talentos y consolidar la reputación de aquellos que ya llevan años demostrando su maestría.
Consejos para disfrutar de una buena palmera
Si tienes la oportunidad de probar las palmeras de Brunells, aquí van algunos consejos para disfrutarlas al máximo:
- Acompañamiento: Una palmera de mantequilla es perfecta con un café con leche o un té suave. Si optas por la de chocolate, un vaso de leche fría o un café solo realzarán su sabor.
- Momento del día: Ideales para el desayuno o la merienda, pero también como postre después de una comida ligera.
- Conservación: Para mantener su textura crujiente, guárdalas en un lugar fresco y seco, preferiblemente en una bolsa de papel. Si las compras al día, mejor que mejor.
- Disfruta sin prisas: Tómate tu tiempo para saborear cada bocado. La palmera es un dulce que invita a la calma.
Un dulce reconocimiento a la tradición
En un mundo donde las tendencias cambian rápidamente, Brunells demuestra que la tradición y la calidad siguen teniendo un lugar privilegiado. Sus palmeras, ahora galardonadas, son un ejemplo de cómo un producto bien hecho puede trascender modas y conquistar paladares de todas las edades.
Si estás en Barcelona, no dudes en acercarte a El Born y descubrir por ti mismo por qué estas palmeras han sido consideradas las mejores de España. Y si no puedes viajar, al menos podrás inspirarte en esta historia de éxito que nos recuerda la importancia de valorar lo artesanal y lo bien hecho.










