Con la caída de las temperaturas y el aumento de las infecciones respiratorias, la alimentación se convierte en una herramienta de primera línea para las personas con diabetes. Un sistema inmunológico fortalecido no solo ayuda a prevenir gripes y resfriados, sino que reduce el riesgo de descompensaciones glucémicas que suelen acompañar a cualquier proceso infeccioso.
La evidencia científica ha identificado cinco grupos de nutrientes que, integrados en una dieta equilibrada, contribuyen a mantener las defensas en buen estado durante esta temporada. A continuación, revisamos qué son, dónde encontrarlos y cómo incorporarlos sin descuidar el control de la glucosa.
Zinc: el mineral de las defensas
El zinc es un oligoelemento que el organismo necesita en cantidades pequeñas, pero cuya función en el sistema inmunológico es determinante. Un estudio publicado en 2011 vinculó su consumo adecuado con una menor incidencia de resfriados; además, cuando se administra durante las primeras 24 horas del inicio de la infección, podría reducir los síntomas y acortar su duración.
Su déficit se asocia a un mayor riesgo de infecciones, por lo que conviene asegurar su presencia en la dieta. Fuentes ricas en zinc:
- Carnes magras y mariscos
- Cereales integrales
- Legumbres
- Frutos secos y semillas
Para quienes viven con diabetes, conviene moderar las porciones de frutos secos y semillas por su densidad calórica, e integrarlos en el marco de un plan de alimentación individualizado.
Vitamina D: más allá del hueso
Aunque solemos asociarla con el calcio y la salud ósea, la vitamina D cumple funciones importantes en el sistema inmunológico. No es casual que las infecciones respiratorias aumenten en los meses de invierno, cuando la exposición al sol se reduce y el cuerpo produce menos vitamina D. Este nutriente contribuye a la producción de péptidos antimicrobianos que ayudan a evitar gripes y resfriados, según concluyeron científicos estadounidenses.
Diversos estudios han relacionado la deficiencia de vitamina D con una mayor incidencia de infecciones respiratorias en niños. Para incorporarla a la dieta se recomienda:
- Pescados grasos
- Hígado vacuno
- Huevo
- Borrajas y alimentos enriquecidos
En México, la deficiencia de vitamina D es frecuente pese a la disponibilidad de sol, por lo que en personas con diabetes vale la pena valorar sus niveles con el médico tratante.
Vitamina C: la defensa antioxidante
Es la vitamina que por excelencia asociamos a un menor riesgo de resfriados, aunque su acción no es específica contra esta enfermedad, sino contra todo tipo de infecciones. La vitamina C puede elevar las defensas del organismo y neutralizar los efectos negativos del estrés gracias a su función antioxidante.
Un estudio publicado en Experimental Biology and Medicine señala que el uso adecuado del ácido ascórbico podría ayudar a controlar la epidemia de gripe. Para incorporarla, se recomienda una variedad de frutas y verduras frescas, especialmente:
- Cítricos
- Pimientos rojos
- Coles y hojas verdes
En personas con diabetes, el consumo de cítricos debe considerar el aporte de azúcares y ajustarse a las porciones recomendadas por el nutriólogo.
Polifenoles y antocianinas: antioxidantes con acción antiviral
Los antioxidantes presentes en los alimentos refuerzan el sistema de defensa al neutralizar el estrés oxidativo. Uno de los grupos más potentes son los polifenoles, con propiedades antimicrobianas y antivirales demostradas en un estudio publicado en Current Opinion in Biotechnology.
Entre los polifenoles destacan las antocianinas, que pueden ayudar a reducir la incidencia y aminorar los síntomas de gripes y resfriados. Se encuentran en frutos rojos y en hortalizas o frutas de color morado o rojo intenso. Asimismo, los polifenoles del té verde se han asociado a mayor inmunidad y efectos antivirales, incluso en la prevención de la gripe aviar, según investigadores de Corea del Sur.
La recomendación es incluir variedad de frutas y verduras frescas, así como infusiones como el té negro o verde, sin azúcar añadida.
Hábitos que complementan la dieta
Las infecciones respiratorias pueden disminuir con un buen sistema de defensas, pero la dieta no es el único factor. Otros hábitos resultan clave para alejarnos de gripes y resfriados:
- Práctica de ejercicio regular y moderado
- Descanso adecuado cada noche
- Ausencia de hábitos tóxicos como el tabaquismo
En el caso de las personas con diabetes, mantener un control glucémico estable es fundamental, ya que las infecciones tienden a elevar la glucosa y pueden descompensar el tratamiento. Si presentas síntomas de gripe o resfriado, consulta a tu médico antes de modificar tu esquema de medicamentos, incluidos fármacos como metformina, y vigila tus niveles de glucosa con mayor frecuencia.
Una recomendación final
La alimentación es una aliada poderosa para la prevención, pero no sustituye la vacunación ni el seguimiento médico. En esta temporada, prioriza alimentos frescos, mantén una hidratación adecuada y acude a tu control periódico para ajustar tu tratamiento si es necesario. Un sistema inmunológico bien nutrido es, sin duda, una de las mejores defensas para las personas que viven con diabetes.

