Las calorías en las etiquetas de los alimentos parecen precisas, pero la digestión no es tan simple. Un nuevo modelo de la Universidad Estatal de Arizona sugiere que el microbioma intestinal puede afectar la cantidad de energía utilizable que el cuerpo realmente obtiene de los alimentos.
¿Qué es el modelo DAMM?
El modelo se llama DAMM, siglas en inglés de digestión, absorción y metabolismo microbiano. Sigue los alimentos a través del tracto digestivo y estima qué se absorbe directamente, qué llega al colon y qué hacen las bacterias intestinales con los residuos. Esto es importante porque los microbios no solo están ahí; fermentan la fibra y otros componentes que escapan de la digestión en el intestino superior, produciendo ácidos grasos de cadena corta que pueden ser absorbidos y utilizados por el cuerpo.
¿Cuántas calorías aportan los microbios?
Los investigadores estiman que estos productos microbianos contribuyen en promedio alrededor de 140 calorías al día, aproximadamente el 7.4% de la energía utilizable. La mayor parte de la energía aún proviene del tracto digestivo superior, pero la contribución microbiana claramente no es irrelevante.
Pruebas con dietas controladas
El modelo se probó con datos de un estudio de dieta controlada. Las personas que consumían una dieta occidental típica absorbían aproximadamente 116 calorías más al día que aquellas que seguían una dieta rica en fibra y almidón resistente, diseñada para mejorar el microbioma. Curiosamente, el grupo de alta fibra no sintió más hambre, lo que sugiere que una dieta enfocada en el intestino puede reducir la absorción neta de calorías sin hacer que las personas se sientan privadas.
Implicaciones para la diabetes y el metabolismo
El modelo también mostró que las dietas altas en fibra envían más material fermentable al colon, aumentando la actividad microbiana y la producción de ácidos grasos de cadena corta. La historia no es simplemente ‘más microbios significa más calorías’; depende de la dieta, el entorno intestinal y lo que se absorbe o excreta. El mensaje práctico es que las calorías no son solo sobre la comida en el plato, sino también sobre el ecosistema intestinal que procesa esa comida. Esto podría ayudar a los médicos a diseñar dietas más personalizadas, especialmente para personas con obesidad, diabetes o enfermedades metabólicas.
Consejos para cuidar tu microbiota
Para personas con diabetes tipo 1 o 2 en México, mantener un microbioma saludable puede ser clave en el control glucémico y de peso. Incluir alimentos ricos en fibra como nopales, avena, legumbres y frutas con cáscara, así como almidón resistente de plátano macho o papa cocida y enfriada, puede favorecer la fermentación beneficiosa. Además, el consumo de probióticos naturales como yogur sin azúcar o kéfir puede apoyar la diversidad microbiana. Siempre consulta con tu nutriólogo antes de hacer cambios drásticos en tu dieta.
