En México, las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte. Sin embargo, existe un factor de riesgo que a menudo pasa desapercibido: la lipoproteína(a), conocida como Lp(a). Un estudio reciente con más de 20,000 personas reveló que 1 de cada 5 individuos podría tener niveles elevados de esta partícula, lo que incrementa significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares mayores, como infartos y accidentes cerebrovasculares.
¿Qué es la lipoproteína(a) y por qué es peligrosa?
La Lp(a) es un tipo de colesterol similar al LDL (el llamado colesterol ‘malo’), pero con una estructura genética particular. Se hereda de los padres y, a diferencia de otros lípidos, sus niveles no se modifican fácilmente con dieta o ejercicio. Cuando los niveles de Lp(a) son altos, se acumula en las arterias, favoreciendo la formación de placas que pueden obstruir el flujo sanguíneo y provocar un infarto o un derrame cerebral.
¿Cuál es la relación con la diabetes?
Las personas con diabetes tipo 2 tienen un riesgo cardiovascular elevado de por sí. Si además presentan niveles altos de Lp(a), el peligro se multiplica. La diabetes daña los vasos sanguíneos y, combinada con la Lp(a) alta, acelera la aterosclerosis. Por eso, es crucial que los pacientes diabéticos conozcan sus niveles de Lp(a) para implementar estrategias de prevención más agresivas.
El estudio que revela la magnitud del problema
La investigación, publicada en una revista médica de prestigio, analizó a más de 20,000 participantes durante varios años. Los resultados mostraron que aquellos con niveles muy altos de Lp(a) tenían un riesgo significativamente mayor de sufrir eventos cardiovasculares, especialmente accidentes cerebrovasculares y muerte cardiovascular. Lo más alarmante es que la mayoría de los afectados no presentan síntomas ni alteraciones en los análisis de colesterol convencionales.
¿Por qué no se detecta en los chequeos rutinarios?
Los exámenes de colesterol estándar miden el colesterol total, el LDL, el HDL y los triglicéridos, pero no incluyen la Lp(a). Esto significa que muchas personas con riesgo elevado no son diagnosticadas. Los expertos recomiendan que, especialmente quienes tienen antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, soliciten a su médico una medición de Lp(a) al menos una vez en la vida.
¿Cómo se trata la Lp(a) elevada?
Aunque actualmente no existen medicamentos aprobados específicamente para reducir la Lp(a), hay estrategias que ayudan a mitigar el riesgo. Controlar otros factores como la presión arterial, el colesterol LDL, la diabetes y el tabaquismo es fundamental. En México, medicamentos como las estatinas (atorvastatina, rosuvastatina) y los inhibidores de PCSK9 (evolocumab, alirocumab) pueden ser útiles para reducir el riesgo global, aunque no actúan directamente sobre la Lp(a).
El papel de la genética y la prevención
Dado que la Lp(a) es determinada genéticamente, es importante conocer los antecedentes familiares. Si un familiar de primer grado ha tenido un infarto precoz o un derrame cerebral, es más probable que tú también tengas niveles altos. La prevención se centra en adoptar un estilo de vida saludable: dieta equilibrada, ejercicio regular, control del peso y manejo del estrés. En personas con diabetes, mantener un buen control glucémico es esencial.
Recomendaciones para pacientes diabéticos
- Pide a tu médico que te incluya la medición de Lp(a) en tus análisis anuales.
- Si tienes antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, no esperes: solicita la prueba.
- Combina el control de la diabetes con el monitoreo de otros lípidos y la presión arterial.
- Consulta a un cardiólogo si tu riesgo cardiovascular es alto.
Conclusión
La lipoproteína(a) elevada es un riesgo cardíaco oculto que afecta a una de cada cinco personas. Para quienes viven con diabetes, el riesgo es aún mayor. Un simple análisis de sangre puede revelar este peligro y permitir tomar medidas preventivas. No esperes a que sea demasiado tarde: habla con tu médico sobre la Lp(a) y protege tu corazón.
