Un reciente aviso publicado en el Registro Federal de Estados Unidos ha encendido las alarmas entre expertos en salud pública. Se trata de tres cambios propuestos al censo decenal de 2030 que, de implementarse, podrían tener consecuencias catastróficas para la salud de la población estadounidense y, por ende, para la comprensión de las tendencias sanitarias que también impactan a México y al mundo.
¿Qué se propone cambiar en el censo de 2030?
El pasado 10 de septiembre, el Registro Federal publicó un aviso titulado “Censo Decenal de la Población de Estadounidenses; Criterios de Residencia Propuestos y Regulaciones Propuestas para Preguntas Demográficas”. En él se anuncian tres modificaciones sin precedentes y sin pruebas piloto:
- Restringir el conteo a ciudadanos o residentes permanentes legales. La Constitución de EE.UU., en su Enmienda 14, ordena contar a “todas las personas” en cada estado. La propuesta excluiría a estudiantes internacionales, trabajadores con visa, refugiados, asilados y personas indocumentadas.
- Cambiar las reglas de residencia. En lugar de contar a las personas según su residencia habitual el Día del Censo (1 de abril), se contabilizarían según dónde residieron la mayor parte del tiempo entre el 3 de enero y el 1 de abril, vinculado a la dirección en registros fiscales. Esto afectaría a estudiantes universitarios (contados en casa de sus padres), a jubilados que invernan en estados cálidos y a trabajadores temporales.
- Prohibir preguntas sobre raza, etnia y orientación sexual. La raza se ha preguntado desde el primer censo en 1790; la orientación sexual apareció en 2020. Eliminar estas preguntas haría invisibles desigualdades históricas.
Consecuencias para la salud pública y la diabetes
Las tasas de mortalidad y morbilidad se calculan dividiendo el número de casos entre la población en riesgo. Si el denominador se reduce selectivamente, las tasas aumentarán artificialmente. Esto significa que en 2030 veríamos un salto repentino en las estadísticas de salud, sin que haya un aumento real de enfermedades. Grupos como los jóvenes en edad universitaria, las personas en edad de jubilación, las personas de color y los inmigrantes serían los más afectados.
Para los pacientes con diabetes, esto es especialmente preocupante. El censo es fundamental para planificar servicios de salud, asignar recursos federales y realizar investigaciones. Sin datos precisos, los programas de prevención y control de la diabetes tipo 1 y tipo 2 podrían verse severamente afectados. Además, se dificultaría la identificación de disparidades en el acceso a tratamientos como la metformina, la insulina o los nuevos agonistas del GLP-1 (Ozempic, Trulicity), y se obstaculizaría la lucha contra complicaciones como la retinopatía diabética.
Impacto en la asignación de recursos
La Oficina del Censo de EE.UU. enumera 50 usos comunes de sus datos para la asignación de recursos y planificación en todos los sectores. Entre los más relevantes para la salud están:
- Planificación de hospitales, asilos, clínicas y ubicación de otros servicios de salud.
- Estimación del número de personas desplazadas por desastres naturales.
- Creación de mapas para agilizar servicios de emergencia.
- Facilitar la investigación científica.
- Evaluar el potencial de propagación de enfermedades transmisibles.
Si los datos del censo se distorsionan, estos usos se vuelven poco confiables. Esto afectaría directamente la capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias, incluyendo brotes de enfermedades infecciosas que pueden ser más graves en personas con diabetes.
El caso de la mortalidad materna y las desigualdades
Un ejemplo claro es la mortalidad materna. Estados Unidos tiene tasas más altas que cualquier otro país de altos ingresos. Existen disparidades por raza/etnia y nivel educativo, y estas se entrelazan: las mujeres negras con título universitario tienen tasas de mortalidad materna más altas que las mujeres blancas sin diploma de secundaria. Eliminar las preguntas sobre raza/etnia en el censo haría invisibles estas inequidades, dificultando su prevención.
Algo similar ocurre con la diabetes: las tasas de diabetes tipo 2 son más altas en comunidades hispanas, afroamericanas y de bajos ingresos. Sin datos desagregados, no se pueden diseñar políticas efectivas para reducir estas disparidades.
¿Por qué se proponen estos cambios?
La autora del análisis, Nancy Krieger, profesora de epidemiología social en la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, señala que no hay razón científica para estos cambios. No han sido probados ni son consistentes con la Constitución. El único motivo es la política partidista: el censo determina la representación en la Cámara de Representantes y la distribución de distritos electorales. Alterar quién se cuenta y dónde podría dar ventaja a un partido.
¿Qué se puede hacer?
El período de comentarios públicos inicial era de solo 33 días, pero se extendió hasta el 2 de noviembre. Cualquier persona preocupada por la salud pública y la integridad de los datos puede enviar sus comentarios. Es crucial bloquear estos cambios antes de que se implementen.
Para los profesionales de la salud y los pacientes con diabetes, mantenerse informados y abogar por datos precisos es parte del cuidado integral. La prevención y el control de la diabetes dependen de políticas basadas en evidencia, y la evidencia comienza con un censo confiable.
Reflexión final
Borrar datos no borra las necesidades ni los daños. Como dice Krieger, es un método desacreditado para evitar la rendición de cuentas. En diabetips.info, creemos que la transparencia y la precisión de los datos son pilares para mejorar la salud de todas las personas, especialmente de aquellas que viven con diabetes.










