Tomar una ensalada para desayunar puede sonar extraño, sobre todo si se tiene la costumbre de comenzar el día con café y tostadas. Sin embargo, la dietista-nutricionista Sandra Moñino propone explorar alternativas que, aunque poco convencionales, pueden ser más beneficiosas para la salud, especialmente para quienes viven con diabetes.
En una entrevista reciente en el pódcast Tengo un plan, Moñino afirmó: “Una ensalada, por ejemplo, puede ser un desayuno”. Incluso comentó que ella misma ha desayunado judías verdes que sobraron de la cena. La experta insiste en que la primera comida del día debe aportar los nutrientes necesarios y cuestiona la costumbre de resolverla siempre con un bizcocho o galletas, opciones que se han estandarizado pero que no son las más adecuadas.
Ideas para un desayuno saludable
Cuando se le piden sugerencias, Moñino comienza por los huevos: “Una opción muy buena son los huevos”. Menciona preparaciones como revueltos, tortillas y huevos poché. Al hablar de acompañamientos, añade: “Yo sí que le pondría algo de verdura”. Sugiere tomate, rúcula o champiñones, que suman fibra, vitaminas y minerales.
La fibra cumple una función específica: ayuda a prevenir el estreñimiento. Incorporar alimentos ricos en fibra desde el desayuno facilita distribuir su consumo a lo largo del día, especialmente si después cuesta comer suficiente fruta y verdura. También se puede optar por una tostada integral con huevo y tomate o un revuelto con espinacas.
Si apetece una ensalada, una opción es mezclar garbanzos cocidos, tomate y pepino con aceite de oliva. Las legumbres añaden proteínas vegetales y fibra, por lo que el plato incluye más que solo hojas verdes.
Beneficios para las personas con diabetes
Para quienes tienen diabetes tipo 1 o tipo 2, la elección del desayuno es crucial para mantener estables los niveles de glucosa en sangre. Sustituir galletas azucaradas por combinaciones como las propuestas permite reducir los azúcares añadidos y dar más espacio a alimentos que aportan nutrientes sin disparar la glucemia.
La fibra, presente en verduras, legumbres y granos integrales, ralentiza la absorción de glucosa y mejora el control glucémico. Además, las proteínas (huevos, yogur, legumbres) y las grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos) aumentan la saciedad y evitan picos de azúcar.
Si ya se consume pan integral, fruta y yogur natural, no es necesario cambiarlo todo por una ensalada. Lo importante es que las verduras formen parte de la alimentación habitual, ya sea en el desayuno, la comida o la cena.
Opciones para los amantes del dulce
Si por las mañanas se prefiere algo dulce, no todo está perdido. Moñino menciona alternativas que pueden gustar a los más golosos y al mismo tiempo ser saludables. Por ejemplo, un yogur con frutos rojos, frutos secos y avena es una opción fácil para quienes prefieren desayunar con cuchara. Cada ingrediente aporta algo: el yogur, proteínas; la fruta y la avena, fibra; y las nueces, grasas insaturadas. Si se elige un yogur natural sin azúcar añadido, no es necesario recurrir a un lácteo azucarado para endulzar; la fruta puede proporcionar el sabor dulce.
Estas combinaciones ayudan a mejorar la calidad del desayuno, pero no garantizan por sí solas que una ensalada evite los bajones de energía o reduzca la inflamación. El beneficio demostrable es más concreto: incorporar alimentos nutritivos y sustituir productos cuyo consumo conviene limitar.
Recomendaciones prácticas para empezar
Para comenzar mañana mismo, basta con elegir una de las propuestas y comprar lo que falte. El bol de yogur se prepara sin cocinar; los huevos con verduras pueden quedar para un día con más tiempo. Lo esencial es priorizar alimentos que nutran y ayuden a mantener un peso saludable, factor clave en el manejo de la diabetes.
Además, es importante recordar que cada persona tiene necesidades individuales. Antes de hacer cambios drásticos en la alimentación, se recomienda consultar con un profesional de la salud, especialmente si se tiene diabetes y se está bajo tratamiento con medicamentos como metformina, insulina u otros hipoglucemiantes.
En resumen, desayunar una ensalada o incluir verduras en la primera comida del día puede ser una estrategia válida para mejorar la calidad de la dieta y contribuir al control de la diabetes. La clave está en la variedad, el equilibrio y la constancia.










