El pasado lunes 19 de octubre de 2026, Catherine Breed, de 33 años, completó un desafío extraordinario: nadar las 900 millas (aproximadamente 1,448 kilómetros) que recorren la costa de California, desde la frontera norte hasta el sur. Lo hizo en 111 días, nadando un promedio de 10 millas diarias. Su hazaña, denominada Swim California, no solo es un ejemplo de resistencia física y mental, sino que ofrece valiosas lecciones para quienes viven con diabetes tipo 1 o tipo 2 y buscan un control óptimo de su condición.
Un proyecto de tres años
Antes de lanzarse al agua, Breed se preparó durante tres años mientras trabajaba a tiempo completo en ventas de dispositivos médicos. Fundó la organización sin fines de lucro Sea Dreamers, que apoya a mujeres y niñas en natación de aguas abiertas y promueve la conservación del océano. Además, aumentó deliberadamente seis libras de músculo para enfrentar el desgaste del reto. Su entrenamiento incluyó levantar pesas tres veces por semana (remos, peso muerto, sentadillas) y nadar alrededor de 40,000 yardas semanales en alberca, con sesiones de 10,000 yardas en menos de 2 horas y 10 minutos.
Esta planificación meticulosa es comparable al manejo de la diabetes: requiere constancia, metas claras y ajustes continuos. Al igual que Breed diseñó un plan de entrenamiento y nutrición, los pacientes con diabetes deben trabajar con su equipo de salud para establecer rutinas de alimentación, ejercicio y monitoreo de glucosa.
La importancia de la adaptación
Uno de los mayores aprendizajes de Breed fue la necesidad de pivotar. El plan original consistía en nadar de norte a sur siguiendo la corriente costera de California. Sin embargo, debido a los efectos del fenómeno de El Niño, la corriente cambió de dirección, obligándola a nadar de sur a norte en segmentos diarios. “No puedes aferrarte al Plan A. Tienes que tener hasta el Plan D. Pero mientras estés dentro de esos planes, sabes que estás avanzando”, reflexiona.
En el manejo de la diabetes, la adaptabilidad es crucial. Los niveles de glucosa pueden fluctuar por estrés, cambios en la alimentación, actividad física o enfermedades. Aprender a ajustar la dosis de insulina o los medicamentos orales, como la metformina, según las circunstancias es una habilidad que se desarrolla con el tiempo. Al igual que Breed, los pacientes deben aceptar que no siempre se sigue el plan perfecto, pero lo importante es mantener el rumbo hacia el objetivo.
Nutrición: combustible para el cuerpo
Durante la travesía, Breed enfrentó un desafío inesperado: su alimentación líquida, basada en fructosa, le provocó lo que ella cree fue un ataque de gota. Tuvo que trabajar con su equipo médico para modificar la combinación de azúcares. Este episodio subraya la relevancia de una nutrición adecuada y personalizada, especialmente para personas con diabetes.
En México, donde la dieta tradicional incluye una alta ingesta de carbohidratos, es fundamental que los pacientes con diabetes aprendan a equilibrar los nutrientes. La asesoría de un nutriólogo permite diseñar un plan alimenticio que considere las preferencias culturales y las necesidades individuales. Además, el uso de edulcorantes no calóricos y la moderación en el consumo de azúcares simples pueden ayudar a mantener la glucosa en rango.
Salud mental: el motor invisible
Breed atribuye gran parte de su éxito a su fortaleza mental, construida a lo largo del tiempo. No tiene una rutina de meditación, pero aprendió a enfocarse en lo que puede controlar: “Estaba segura de que cada día podía al menos preparar el desayuno, el café, ponerme el traje de neopreno e intentarlo. Y si hacía eso, estaba segura de que podía meterme al agua y dar una brazada. Y luego, bueno, puedo seguir dando brazadas”.
Para las personas con diabetes, el aspecto emocional es igual de importante. El estrés crónico puede elevar los niveles de glucosa, y la ansiedad o la depresión pueden dificultar el autocuidado. Practicar la aceptación, establecer metas realistas y celebrar los pequeños logros son estrategias que fortalecen la resiliencia. Además, el apoyo de familiares, amigos y profesionales de la salud es fundamental.
Recuperación y descanso
Contrario a lo que muchos podrían pensar, Breed no sigue una rutina compleja de recuperación. De hecho, bromea diciendo que su mantra es “ABS: Anything But Stretching” (cualquier cosa menos estiramientos). Prefiere la recuperación pasiva, como el uso de botas de compresión Normatec tres veces por semana, ventosas (cupping) cuando es necesario y masajes ocasionales. Reconoce que no es la mejor en recuperación, pero ha aprendido a escuchar a su cuerpo.
En el contexto de la diabetes, el descanso adecuado es un pilar del control glucémico. La falta de sueño puede aumentar la resistencia a la insulina y dificultar la regulación de la glucosa. Establecer una rutina de sueño, crear un ambiente propicio para descansar y manejar el estrés son acciones que contribuyen a mantener niveles estables.
Lecciones para tu día a día
- Planifica, pero sé flexible: Ten un plan de alimentación y ejercicio, pero ajústalo según tus necesidades y circunstancias.
- Monitorea y ajusta: La automonitoreo de glucosa te permite tomar decisiones informadas sobre medicamentos y estilo de vida.
- Cuida tu nutrición: Consulta a un profesional para diseñar una dieta equilibrada que incluya tus alimentos favoritos de forma moderada.
- Fortalece tu mente: Practica la aceptación, celebra los logros y busca apoyo emocional cuando lo necesites.
- Descansa: El sueño reparador es parte del tratamiento. Priorízalo.
La historia de Catherine Breed es un recordatorio de que los grandes retos se superan paso a paso, brazada a brazada. En el manejo de la diabetes, cada día es una oportunidad para avanzar hacia una mejor salud y bienestar.










