Un análisis de sangre relativamente económico podría convertirse en el primer paso para identificar enfermedad hepática grave en personas con obesidad y diabetes tipo 2, según una investigación publicada en The Lancet. Los hallazgos provienen del programa LITMUS, una colaboración internacional en la que participaron investigadores de la Universidad de Newcastle, la Universidad de Oxford y otras instituciones.
El estudio evaluó el rendimiento de diversas pruebas sanguíneas y técnicas de imagen hepática en 1,590 adultos con enfermedad del hígado graso asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), confirmada por biopsia. Los participantes fueron reclutados en 13 países, lo que permitió comparar los enfoques diagnósticos en una amplia población internacional.
Los investigadores analizaron si las pruebas no invasivas podían identificar con precisión la fibrosis hepática avanzada, la cirrosis y una forma más inflamatoria de hígado graso conocida como MASH. La fibrosis hepática se desarrolla cuando una lesión continua provoca la acumulación de tejido cicatricial. La fibrosis avanzada y la cirrosis son particularmente importantes porque se asocian con un mayor riesgo de insuficiencia hepática y cáncer de hígado.
Varias pruebas mostraron un buen desempeño al identificar cicatrices avanzadas, como la elastografía por resonancia magnética, las evaluaciones basadas en FibroScan y un panel especializado de proteínas sanguíneas llamado SOMAScan. Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes desde el punto de vista práctico involucró una prueba mucho más sencilla: la gamma-glutamil transferasa, o gamma-GT, superó al ampliamente utilizado índice FIB-4 como evaluación inicial en el estudio. Los investigadores sugirieron que la gamma-GT podría complementarse con una prueba de sangre ELF o un FibroScan cuando se requiera una investigación más profunda.
Importancia para las personas con diabetes tipo 2
La enfermedad del hígado graso es particularmente común entre las personas con diabetes tipo 2. La resistencia a la insulina, el exceso de grasa hepática y la disfunción metabólica suelen ocurrir juntas. Sin embargo, no todas las personas con hígado graso desarrollan cicatrices significativas. El desafío clínico radica en identificar a quienes tienen mayor riesgo de progresión sin derivar a todos los pacientes a imágenes costosas o procedimientos invasivos. Una prueba sanguínea de primera línea confiable podría ayudar a los profesionales de la salud a dirigir las investigaciones adicionales hacia las personas con más probabilidades de beneficiarse.
Los investigadores encontraron que identificar la fibrosis avanzada fue generalmente más sencillo que distinguir a los pacientes con enfermedad hepática inflamatoria activa. Solo el panel SOMAScan alcanzó el umbral de precisión predefinido por el estudio para identificar MASH en riesgo. Por lo tanto, la biopsia hepática podría seguir siendo necesaria para algunas decisiones diagnósticas y para la inscripción en ensayos clínicos.
Limitaciones y aplicabilidad clínica
Existen limitaciones para aplicar los hallazgos directamente a los programas de cribado rutinario. El estudio reclutó a personas que ya se sabía que tenían MASLD y que estaban siendo sometidas a investigación especializada. El rendimiento de las pruebas podría diferir en la población general, donde la enfermedad avanzada es menos común. La investigación tiene relevancia directa para el Reino Unido porque universidades y equipos de investigación vinculados al NHS en Newcastle y Oxford contribuyeron al programa. Sin embargo, los resultados no cambian inmediatamente las vías de prueba hepática del NHS. Se necesita una evaluación adicional antes de que se pueda adoptar una nueva estrategia de cribado.
Para las personas con diabetes tipo 2, los hallazgos refuerzan la importancia de considerar la salud del hígado junto con la glucosa, el colesterol, la presión arterial y el riesgo cardiovascular. La oportunidad a largo plazo es un enfoque más simple que detecte enfermedades hepáticas graves más temprano y reduzca las investigaciones invasivas innecesarias.
Recomendaciones para pacientes en México y Latinoamérica
Si bien el estudio se realizó en un contexto internacional, sus implicaciones son relevantes para México, donde la diabetes tipo 2 y la enfermedad del hígado graso no alcohólico (ahora denominada MASLD) representan un problema de salud pública creciente. Los expertos sugieren que los pacientes con diabetes tipo 2 y obesidad hablen con su médico sobre la posibilidad de incluir pruebas hepáticas en su seguimiento rutinario.
- Conozca su riesgo: La diabetes tipo 2 y la obesidad aumentan la probabilidad de hígado graso. Pregunte a su médico si necesita evaluación hepática.
- Pruebas disponibles: La gamma-GT es una prueba de sangre económica y ampliamente disponible en México. El índice FIB-4 también se utiliza, pero el estudio sugiere que la gamma-GT podría ser mejor como primer paso.
- Estilo de vida saludable: Mantener un peso adecuado, una alimentación balanceada y actividad física regular ayuda a controlar tanto la diabetes como la salud del hígado.
- Medicamentos: Algunos fármacos para la diabetes, como la metformina, han mostrado beneficios potenciales para el hígado graso. Consulte con su especialista sobre el manejo integral.
La investigación representa un avance hacia diagnósticos más accesibles y menos invasivos, pero aún se necesita más estudio antes de implementar cambios en las guías clínicas. Mientras tanto, el control metabólico integral sigue siendo la piedra angular para prevenir complicaciones en las personas con diabetes tipo 2.
Referencia: The Lancet – Non-invasive tests in metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease: the LITMUS prospective multicentre study.

