El sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa que se creía controlada en Estados Unidos, ha resurgido con fuerza en 2026. Hasta mediados de septiembre, el Departamento de Salud de Pensilvania había reportado cuatro muertes confirmadas asociadas al sarampión, superando el mayor número anual de muertes por esta causa en el país desde 1992. Con más de 800 casos en todo el estado, las autoridades de salud pública han encendido las alarmas, especialmente porque los contagios se concentran en comunidades con antecedentes de reticencia a la vacunación.
Sin embargo, la información oficial a nivel federal presenta una discrepancia preocupante. El tablero de sarampión de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) muestra solo una muerte relacionada con el sarampión en lo que va del año, acompañada de un asterisco. Esta diferencia entre los datos estatales y federales ha generado un intenso debate sobre cómo se contabilizan las muertes durante un brote activo.
El cambio en la metodología federal
En medio de la pugna entre Pensilvania y el gobierno federal, el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., declaró recientemente que los CDC solo “reportarán muertes causadas por sarampión cuando el Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS) informe el sarampión como causa subyacente, basándose en la información de los registros de defunción enviados por los estados”.
Esta nueva metodología representa un giro radical respecto a cómo los CDC han operado históricamente. Antes, la agencia se basaba en notificaciones de funcionarios médicos estatales —incluyendo información sobre síntomas, hospitalizaciones y muertes— para publicar en tiempo real casos de muertes “asociadas”, que incluían cualquier fallecimiento con un resultado de laboratorio positivo para la enfermedad del brote. Este enfoque permitía una vigilancia rápida y efectiva durante brotes activos.
Al alejarse de este sistema de notificación rápida y depender estrictamente de las estadísticas de mortalidad generadas por el NCHS, los CDC podrían no proporcionar la información de vigilancia necesaria al inicio de un brote activo, cuando los recuentos son bajos pero críticos para contener la propagación.
¿Cómo funciona el NCHS y por qué el retraso?
Para entender esta discrepancia, es fundamental conocer la misión y los procedimientos del NCHS. Como principal agencia federal de estadísticas, su objetivo es producir información estadística de alta calidad y confiable para informar políticas y acciones de salud pública. La recopilación, compilación y publicación de datos de certificados de defunción es parte de su misión.
Antes de que el NCHS publique recuentos de muertes, los certificados de defunción son completados por funcionarios médicos estatales y locales, incluidos médicos, forenses y médicos legistas. Estos profesionales deben determinar todas las causas de muerte —subyacentes y contribuyentes— siguiendo pautas nacionales establecidas. Luego, los registros vitales estatales envían la información al Sistema Nacional de Estadísticas Vitales del NCHS.
El tiempo entre la muerte y la presentación de datos al NCHS varía según el estado. Una vez recibidos, el NCHS verifica y codifica los certificados utilizando sistemas automatizados, con todas las causas de muerte codificadas según el sistema de Clasificación Internacional de Enfermedades. Posteriormente, los datos se ponen a disposición en CDC WONDER, el repositorio principal para difundir datos de mortalidad del NCHS, en un plazo de una a dos semanas.
Sin embargo, una pequeña porción de certificados con información inconsistente o compleja, o que identifican causas raras de muerte, se someten a adjudicación manual, lo que puede extender el tiempo de publicación de semanas a meses. Además, el NCHS aplica estrictas reglas de supresión de datos para proteger la confidencialidad del fallecido: no reporta recuentos de muertes en ninguna categoría de uno a nueve. Esto significa que el total de muertes por sarampión en Estados Unidos debe superar el umbral de 10 antes de que CDC WONDER muestre el recuento real, incluyendo el tablero de sarampión de los CDC.
Implicaciones para la salud pública
El cambio de enfoque de los CDC para reconocer solo las muertes causadas por sarampión cuando este se identifica como causa subyacente —y no contribuyente— en el certificado de defunción, aunque es consistente con la práctica estándar del NCHS para estadísticas oficiales de mortalidad, tiene consecuencias significativas. Efectivamente, impide que el tablero federal de sarampión se utilice para rastrear “muertes asociadas al sarampión”, una definición epidemiológica tradicional que incluye el sarampión como causa subyacente o contribuyente, esencial para monitorear la gravedad del brote actual.
No obstante, CDC WONDER contiene ambas causas de muerte (subyacentes y contribuyentes) para investigadores y tomadores de decisiones. Contrario al nuevo plan de los CDC, Pensilvania necesita rastrear activamente las muertes asociadas al sarampión porque, incluso si el sarampión no es la causa subyacente, debilita gravemente el sistema inmunológico, aumentando sustancialmente el riesgo de infecciones secundarias o complicaciones fatales.
La discrepancia entre cómo los funcionarios federales y estatales determinan las muertes por sarampión solo aumentará la confusión pública sobre la peligrosidad de los brotes y alimentará la desconfianza hacia las instituciones de salud pública. Además, al no reconocer la definición más amplia de muerte y depender solo del informe del NCHS, el HHS podría negarse a actuar hasta que los recuentos de muertes con sarampión como causa subyacente superen los nueve, comprometiendo la capacidad de contener el brote más mortífero en más de dos décadas.
Contexto y relevancia para la diabetes
Aunque el sarampión no es una enfermedad directamente relacionada con la diabetes, las personas con diabetes tipo 1 o tipo 2 pueden ser más vulnerables a complicaciones graves de infecciones virales debido a un sistema inmunológico comprometido. La vacunación es especialmente importante para este grupo, así como para quienes padecen otras condiciones crónicas. En México, donde la cobertura de vacunación ha enfrentado desafíos, mantener altas tasas de inmunización es crucial para prevenir brotes.
La confusión en el conteo de muertes por sarampión en Estados Unidos subraya la importancia de contar con sistemas de vigilancia epidemiológica robustos y transparentes. Para los pacientes con diabetes, esto significa estar atentos a las recomendaciones de vacunación y mantener un control adecuado de su condición para fortalecer su sistema inmunológico.
En resumen, la nueva política de los CDC sobre cómo reportar las muertes por sarampión podría tener consecuencias graves para la salud pública, especialmente en un momento en que el país enfrenta su peor brote en décadas. La transparencia y la rapidez en la información son clave para proteger a la población, incluidos aquellos con condiciones crónicas como la diabetes.
