Un nuevo estudio del King’s College London ha revelado que las partes de frutas y verduras que habitualmente se desechan —como cáscaras, tallos y semillas— pueden contener más fibra dietética que las porciones que se consumen. La investigación, publicada en el International Journal of Food Sciences and Nutrition, analizó 12 tipos de productos frescos de uso común en el Reino Unido y comparó el contenido de fibra de las partes descartadas con las partes comestibles tradicionales.
Los hallazgos son relevantes para las personas con diabetes en México y Latinoamérica, ya que la fibra dietética es un componente clave en el control glucémico y la prevención de complicaciones. El estudio sugiere que aprovechar mejor estos componentes podría aumentar la ingesta de fibra sin necesidad de suplementos costosos.
Resultados clave del estudio
En 10 de los 12 alimentos analizados, los componentes desechados contenían más fibra por cada 100 gramos que las partes habitualmente consumidas. Destacaron especialmente:
- Cáscara y semillas de calabaza butternut: aproximadamente 9.25 g de fibra por 100 g.
- Corteza de sandía: alrededor de 2.10 g por 100 g.
- Cáscara y corazón de piña: hasta cinco veces más fibra que la pulpa.
Sin embargo, no todos los desechos superaron a las partes comestibles. Los tallos de brócoli, por ejemplo, contenían ligeramente menos fibra que los floretes. Los investigadores también realizaron grupos focales para explorar la disposición de las personas a incorporar estos ingredientes en sus comidas. Los participantes valoraron más los beneficios nutricionales que la reducción del desperdicio de alimentos.
Implicaciones para la diabetes
La fibra dietética es fundamental en una alimentación saludable. Los patrones dietéticos ricos en fibra se han asociado con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y otras condiciones crónicas. Algunos tipos de fibra pueden ralentizar la absorción de carbohidratos y contribuir a cambios más graduales en la glucosa sanguínea después de las comidas. Además, los alimentos ricos en fibra favorecen la salud digestiva y aumentan la sensación de saciedad.
No obstante, los efectos dependen del alimento, su preparación y el tipo de fibra. El estudio no midió respuestas de glucosa, sensibilidad a la insulina ni HbA1c, por lo que no puede establecer que consumir cáscaras de verduras produzca beneficios adicionales para la diabetes más allá de los asociados con dietas ricas en fibra en general.
En México, la ingesta promedio de fibra está por debajo de las recomendaciones. La guía del Reino Unido sugiere aproximadamente 30 g de fibra al día para adultos, y los investigadores señalaron que solo una pequeña minoría alcanza esa cifra. Aprovechar mejor las cáscaras y tallos comestibles podría ser una forma práctica de aumentar la ingesta.
Cómo incorporar estos ingredientes de forma segura
Los tallos de brócoli bien lavados pueden picarse y añadirse a salteados o sopas. Algunas cáscaras de calabaza se vuelven comestibles cuando se cocinan adecuadamente. Sin embargo, no todas las cáscaras de frutas o verduras deben consumirse: algunas son demasiado duras, no aptas para el consumo habitual o requieren preparaciones específicas. La cáscara de piña, por ejemplo, no debe comerse cruda simplemente porque los análisis de laboratorio muestren un alto contenido de fibra. La higiene y la preparación segura siguen siendo primordiales.
Es importante destacar que este estudio no debe interpretarse como evidencia de que los restos de frutas y verduras sean un nuevo tratamiento para la diabetes. Su contribución es más práctica: algunos ingredientes ya presentes en las cocinas pueden ofrecer fibra dietética adicional sin necesidad de suplementos o alimentos especializados.
Recomendaciones para pacientes con diabetes
Si tienes diabetes, considera estas pautas antes de modificar tu dieta:
- Consulta con tu médico o nutriólogo antes de incorporar nuevas partes de frutas y verduras, especialmente si tomas medicamentos como metformina o insulina.
- Lava cuidadosamente los productos para eliminar pesticidas y suciedad.
- Prefiere cáscaras y tallos que sean naturalmente comestibles y cocínalos adecuadamente.
- Recuerda que la fibra es un complemento, no un sustituto del tratamiento médico.
La investigación aporta un enfoque práctico para aumentar el consumo de fibra, un nutriente esencial para el manejo de la diabetes tipo 1 y tipo 2. Aprovechar al máximo los alimentos que ya tienes en casa puede ser un paso sencillo hacia una mejor salud metabólica.

